La economía sumergida: un enemigo demasiado común

Revista Trasversales número 30 octubre 2013-enero 2014

Otros textos de la autora

María Pazos Morán es autora del libro Desiguales por Ley. Las políticas públicas contra la igualdad de género


 Durante los días 3, 4 y 5 de Octubre hemos celebrado el IV Congreso de Economía Feminista en Carmona (Sevilla), acogido en esta ocasión por la Universidad Pablo de Olavide. Ha sido destacable la mezcla entre académicas y activistas, entre jóvenes y mayores, entre distintas procedencias geográficas y de todo tipo.

Lo primero que se evidenció en el Congreso fue el gran interés que se ha despertado en el feminismo actual por la economía. Ya no se trata solamente de denunciar la situación desigual de hombres y mujeres en todos los ámbitos materiales, que eso sí se venía haciendo durante las últimas décadas, sino dresponder a la pregunta crucial: ¿Qué podemos hacer ante esta situación? Este es el punto de inflexión, lo que Celia Amorós llama el paso del ‘memorial de agravios’ a la construcción de las reivindicaciones feministas.

Algunas mujeres, ante las escandalosas y persistentes injusticias, se ven atraídas hacia una reacción comprensible: “no queremos esta economía”. Es lógica esta reacción, y lo primero que procede es comprenderla. El muro es tan grande que parece imposible de derribar.

Leer artículo completo en la Revista Transversales

 

La igualdad y la corresponsabilidad pasan por la jornada laboral máxima de 35 horas semanales

Recientemente, Felipe González declaraba en la Cadena Ser que este es el siglo de las mujeres, el mayor yacimiento de talento aún desaprovechado. Añadía que la productividad aumentaría con jornadas más cortas. Lo explicó con un ejemplo: “Si yo fuera un empresario que pudiera producir durante veinticuatro horas, me vería enfrentado a decidir entre dos turnos de 12 horas, tres turnos de 8 horas o cuatro turnos de 6 horas. Pues bien, lo más productivo, y lo que yo elegiría, serían 4 turnos de 6 horas”.

Parece muy racional el planteamiento, y especialmente importante para las mujeres, para la igualdad y para la corresponsabilidad. De hecho, aún más racional es lo que ya explicaba  Alva Myrdal hace casi un siglo: supongamos una pareja en la que uno de los miembros (en general el hombre) tiene una jornada laboral de 45 horas a la semana y el otro (en general la mujer) no tiene empleo. Si esa mujer se incorpora al empleo y la jornada legal máxima se reduce a 35 horas semanales, esta pareja aportará 70 horas semanales en lugar de 45.

Las ventajas de una reducción de la jornada máxima legal a 35 horas semanales (y de la eliminación de los incentivos a la contratación a tiempo parcial) son múltiples.

Leer el artículo completo en el diario.es

María Pazos Morán  en eldiario.es

Las mujeres ya pueden ser presidentas sí, pero ¿algo más?

El FMI declara que es necesario que las mujeres se incorporen al empleo. La OCDE otro tanto. Ayer lo repetía FElipe Gonzalez, y declaraba que el Siglo XXI será de las mujeres. Hay innumerables estudios sobre lo que aumentaría el PIB si eso se produjera en condiciones de igualdad con los hombres.

Ya se conoce ampliamente, y se resalta frecuentemente, la mayor capacitación femenina, porque es verdad que las mujeres obtienen mejores resultados académicos y en muchos países ya tienen más nivel de formación. Y no hablemos de las loas a la seriedad, la responsabilidad hacia su familia, hasta el punto de que los programas “focalizados” de lucha contra la pobreza otorgan a las madres (y no a los padres) las llamadas “transferencias monetarias condicionadas” porque, opina el Banco Mundial, ellas las administrarán mejor a favor de sus criaturas.

Así que todo parece indicar que las mujeres se han ganado, si no todo el siglo, que nadie pretende quitar su parte a los hombres, sí la mitad que les corresponde. Hacia dónde vamos? Desgraciadamente en sentido contrario. Continue reading Las mujeres ya pueden ser presidentas sí, pero ¿algo más?

En peligro el sistema público de pensiones… ¡y mucho más!

La reforma de las pensiones que están preparando en 2013 es un ataque generalizado a todas las pensiones, presentes y futuras. Esta, como la de 2011, tiene un alcance que rebasa ampliamente el sistema de pensiones y ataca los propios cimientos de la protección social.

La reforma se anuncia como “una reforma para seguir pagando las pensiones”, en un alarde de habilidad comunicativa que debemos denunciar con todas nuestras fuerzas, pues da por hecho que la reforma es inevitable; o aún peor, que oponerse a ella significa estar en contra del sistema.

La reforma tiene dos ejes. El primero es el cambio en el sistema de revalorización de las actuales pensiones. Ahora esta revalorización se efectuará mediante “una complicada fórmula matemática”. Resumiendo: se elimina el principio de mantenimiento del poder adquisitivo. Eso sí, se establece un mínimo del 0,25% de revalorización, que servirá para hacer tragar la píldora a los actuales pensionistas; ya veremos lo que dura ese mínimo. Continue reading En peligro el sistema público de pensiones… ¡y mucho más!

El espíritu del compromiso social

Escribí este artículo sobre la película Es Espíritu del 45, de Ken Loach, y aquí está, Público lo publica hoy, aunque han decidido darle otro nombre:

O socialismo o barbarie

03nov 2013

María Pazos
Autora del libro “Desiguales por Ley”

Desde que vi la película El Espíritu del 45, no pasa un solo día sin que la recuerde varias veces, la recomiende o piense en escribir sobre ella. En este documental, Ken Loach nos retrata dos momentos históricos, los compara y los contrapone.

El primero de estos momentos se sitúa en el Reino Unido, año 1945, cuando se dieron las circunstancias sociales y el liderazgo político para un vuelco a la política social y económica. El guión parecía estar escrito; ganaría las elecciones Churchill, a quien todo el mundo consideraba como el libertador de Europa frente al nazismo. Sin embargo, contra todo pronóstico, la población “desvió” la vista a un partido que consiguió ilusionarla con un programa de reformas radicales a favor de la mayoría de la población y naturalmente en contra de los grandes capitalistas, los dueños de las minas, de los ferrocarriles, de la banca y en definitiva del país.

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