Machismo, terrorismo… y Gobierno

Con motivo de la celebración del 8 de marzo, el Delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, escribió un artículo en Público llamado ‘Machismo y Terrorismo’.

Indudablemente es un avance que el máximo responsable contra la violencia de género en España haga esa comparación. Una comparación que las feministas llevamos haciendo décadas. Porque verdaderamente es escandalosa la comparación entre ‘victimas’ y ‘víctimas’; entre rechazo social (al terrorismo) y tolerancia ante la violencia machista; entre medidas de protección a las personas amenazadas por ETA y desprotección de las mujeres amenazadas por sus parejas o ex-parejas. Es una buena noticia que alguien más, fuera del estrecho círculo del feminismo, por fin empiece a repetir estos argumentos. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Sin embargo, Miguel Lorente Acosta no es un ciudadano cualquiera sino, precisamente, la máxima autoridad encargada de proteger a las mujeres españolas. Con todos los respetos, creo que su función no es (solo) escribir artículos de opinión. Que los escriba, fantástico. Pero lo primero que tendría que hacer, al día siguiente de que hayamos contado la tercera mujer con orden de alejamiento asesinada este año en España, es dar cuentas y tomar medidas.

El artículo, en lugar de hablar de lo que hay que hacer, se escuda en ‘la cultura‘ para echar balones fuera. Ya que se pone a comparar, se me ocurre preguntar qué tal nos parecería si el Director General de Tráfico, en lugar de tomar medidas, escribiera un artículo quejándose de la pasividad de la ciudadanía frente a la conducción temeraria. ‘Terrorismo y conducción temeraria’, podría titularse.

Proteger a las mujeres amenazadas es mucho más fácil, en comparación con el terrorismo, porque los maltratadores están previamente identificados. Es muy sencillo: basta con poner a cada uno que reciba orden de alejamiento su pulsera con chip, y por supuesto mandarle a prisión en cuanto pite la primera vez. En definitiva, basta con tratar con seriedad las órdenes de alejamiento y sus violaciones. ¿Por qué no se hace? ¿Por qué el Delegado del Gobierno ni siquiera lo propone?

Yo tengo mi hipótesis, pero eso ahora es lo de menos. Deberíamos exigir al Gobierno una medida tan elemental como esta, inmediatamente. Y si el actual Delegado no puede hacerlo, ¡que dimita!

María Pazos

Jo, acabo de borrar un comentario a este post por error, y no puedo recuperarlo. Pido disculpas. Era interesante, y me gusta mucho encontrarme comentarios… La próxima vez seré menos patosa 🙁

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