Valores y alternativas

Hace tiempo que me resulta difícil escribir algo. A veces me parece que lo que pienso es obvio y ya lo está diciendo todo el mundo. Otras veces me desanima que me digan que le busco tres pies al gato (¡no estamos para matices!). Pero lo peor es que ni siquiera consigo hablar de los temas ‘a su debido tiempo’. Por ejemplo, en la Reforma Laboral: ¿Qué hay sobre conciliación? Se ha resaltado que no mucho, que casi ninguna novedad. No estoy de acuerdo. El problema, como siempre, es que solo se habla de conciliación cuando se habla de conciliación, y eso nos lleva a la trampa de estar siempre en la marginalidad, dándole vueltas al chocolate del loro mientras la corriente principal sigue arrasando. La solución, o más bien el método para encontrarla, es el mainstreaming: hablar de igualdad y de lo que antes se consideraban ‘cosas de mujeres’ cuando se trata de ‘los temas importantes’.

Pero ya hablaremos más de la Reforma Laboral. Hoy me animo a escribir porque, en medio de la que está cayendo, veo luces. Veo que en esta crisis, como apuntan muchos (y sobre todo muchas) analistas, la tasa de actividad femenina sigue creciendo sorprendentemente (la de los hombres decrece ligeramente según la última EPA). Las mujeres no estamos dispuestas a irnos a casa, a pesar de todos los empujones y zancadillas que nos ponen las políticas públicas. Ahí seguimos participando en todos los movimientos; somos cada vez más las que dejamos claro que somos inseparables de nuestras demandas; esta vez ya no venimos a participar como comparsas a quienes luego se aparta.

Y los hombres? Hay cambios. Ayer se presentó en Madrid el libro ‘Hay Alternativas’. Un libro escrito por tres hombres ‘corriente principal’ (Vicens Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón) que clama por una sociedad que ponga en primer plano el bienestar de las personas, y por tanto la iguadad, los cuidados… Un libro, como destacó ayer Juan Torres,  que clama contra el patriarcado y contra todas sus manifestaciones de opresión y violencia contra las mujeres. Un libro que, entre la lista de medidas que propone al final, incluye las del manifiesto ‘Feminismo ante la crisis’. ¿No está cambiando algo?

Hoy Krugman destaca la caída en picado de los llamados ‘valores familiares’ (en realidad de la familia llamada ‘sustentador masculino/esposa dependiente’, o sea la tradicionalmente defendida por la derecha), y opina que “esos valores sociales tradicionales no son tan esenciales para una buena sociedad como les gusta suponer a los conservadores”. Algo que las feministas ya sabemos hace mucho tiempo. Es más, nosotras sabemos que esos valores no solo no son esenciales sino que son tremendamente destructivos. El cambio es que ahora lo ven algunos hombres. El cambio es que en las manifestaciones de la marea violeta es ya notable su participación. ¡El cambio es que el feminismo está llegando a la corriente principal

Maria

María te felicito por artículo. En momentos en los que todo se ve negativo y que los distintos agente sociales no hacen más que poner impedimentos para desarrollar el bienestar y la igualdad en la sociedad, tus palabras nos animan, por lo menos a mí, a no perder ni la esperanza ni las fuerzas para seguir reivindicando lo que se lleva pidiendo y luchando desde el feminismo. Seguimos y seguiremos uniendo esfuerzos para que el feminismo esté presente en los nuevos cambios sociales.

Un saludo, Maria

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