Datos covid: ¿con qué razón se nos amedrenta?

[Nota previa: este artículo ha sido rechazado por publico, elsalto, eldiario, infolibre y Ctxt. Teniendo en cuenta que no me habían rechazado anrtes ningún artículo en ninguno de estos medios, ha sido una experiencia de lo más ilustrativa. Cada cuál que piense. Gracias a Loquesomos por acogerlo]

Ante un fenómeno que ha trastocado nuestras vidas, la ciudadanía se merece una información rigurosa y lo más actualizada posible, tanto por parte de los gobiernos directamente como de los medios de comunicación públicos. Pues bien, eso no es lo que estamos viendo. Las afirmaciones recurrentes de que el virus es muy peligroso o de que estamos a las puertas de una nueva ola mantienen el pánico y, como consecuencia, el apoyo a las medidas que suspenden derechos fundamentales. «Está muriendo mucha gente», se repite.

Las cifras penetran cada día en los hogares y en los cerebros como mazazos incuestionables. ¿Pero cuál es el rigor de los datos ofrecidos? En este artículo me concentraré en los dos indicadores fundamentales con los que se nos aterroriza cada día desde la televisión pública: el número de muertes diarias y la incidencia acumulada de nuevos contagios.

Muertes con covid

En cuanto al número de muertes por covid, lo primero a destacar es la constante falta de distinción entre muertes «por covid» y muertes «con covid». En realidad lo que se ofrece es el número de muertes de personas con diagnóstico covid, pero se utilizan esas expresiones indistintamente.

Dejando aparte este importante matiz, salta a la vista la persistente disparidad entre las cifras de muertes con covid emitidas en los telediarios de TVE y las últimas actualizaciones que en ese mismísimo momento se podían encontrar en la web del Ministerio de Sanidad, siempre las de TVE mucho más altas.

En el siguiente cuadro se pueden observar ejemplos de esas diferencias. Las cifras del Ministerio de Sanidad, tanto diarias como semanales, se han tomado de las correspondientes publicaciones que están enlazadas en la primera columna junto a las fechas a las que corresponden, y que el Ministerio llama «Actualizaciones»: la Nº 331 del  12/03/2021; la Nº 336 de 22/03/2021, etc.

 Muertes últimas 24 horasMuertes últimas 24 horasMuertes últimos díasMuertes últimos días
 TVESanidadTVESanidad
12/03/2021 (Actualizc. 331)173231.125 última semana483 última semana
22/03/2021 (Actualizac. 336) –9633 últimos 4 días83 últimos 4 días. 301 última semana
24/3/221 (Actualizac. 338)32012309 última semana
25/03/2021 (Actualizac. 339)35613258 última semana
26/03/2021 (Actualizc. 340)59017265 última semana
30/03/2021 (Actualizac. 342)10616265 última semana
03/03/2021 (Actualizac. 345)10157 últimos 2 días26 últimos 2 días 205 última semana
05/04/2012 (Actualizac. 346)674 (*)1085 últimos 2 días35 últimos 2 días 189 última semana
07/04/2021 (Actualizac. 348)12610240 última semana
08/04/2021 (Actualizac. 349)14225282 última semana

Nota (*): Telediario de las 8:00 el día 6/04/2021. Nótese la incoherencia con el dato de la noche anterior.

No he conseguido saber de dónde saca TVE esos supuestos datos que emiten en cada telediario y con los que siembran el pánico. Lo que sí se puede afirmar es que las cifras de fallecidos que se ofrecen diariamente en la TV pública están inflados respecto a su propia fuente, o sea la autoridad sanitaria.

Claro, siempre se puede alegar que Sanidad recibe notificaciones más tarde y corrige las cifras de muertes diarias. Ante esto caben dos consideraciones: en primer lugar, los ajustes que hace Sanidad no tienen nada que ver con las cifras que da la TVE, que están claramente en otra dimensión. En efecto, es cierto que, a pesar de que en cada informe se habla de «datos consolidados», en los siguientes se cambian las cifras de los anteriores. Así, en el del 24 de marzo ya la cifra de muertes del día 11 es 77 en lugar de 23, pero ni de lejos las 173 en un solo día que habían emitido por la TV el día 12. Igualmente, las cifras de los días 18 al 21 de marzo pasan a ser ahora 58+47+47+36 = 188, pero nunca las 633 muertes en cuatro días que había reportado la TV24h el día 22. Otro ejemplo: Las 10 muertes del día 6 de abril según Sanidad, son corregidas a 37 más tarde, pero ni de lejos se acercan a las 647 que ya se había apresurado a dar TVE (¿en base a qué?).

Otra alegación puede ser que, precisamente porque la comunicación de las muertes a Sanidad es tardía y caótica, las muertes comunicadas un determinado día no son en realidad muertes acaecidas el día anterior sino vaya Ud. a saber cuándo. Vaya, en primer lugar es inevitable asombrarse ante semejante falta de rigor y diligencia en la elaboración del indicador que, por antonomasia, nos condiciona la vida, por no decir que nos la destroza. ¡Al cabo de más de un año! Entonces, ¿para qué sirven los informes y las estadísticas de Sanidad con todos esas tablas de muertes diarias? ¿En qué plazo se podrán dar por fiables los datos «consolidados» que ofrecen cada día y que se toman para sacar conclusiones inmediatas sobre la «evolución de la pandemia»?

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, que es el del amedrantamiento de ciudadanía a base de utilizar cifras como arma arrojadiza, es que sí, sí, claro que sí, la TVE habla explícitamente de muertes en las últimas 24 horas. Es cierto que a veces con expresiones que podrían inducir a duda, volviendo al concepto de «restricción mental» que bien conocemos quienes hemos vivido oscuras épocas. Pero muchas otras veces lo dice, lo dice claramente.

Por ejemplo, el día 6 de abril, el telediario de las 8 de la mañana anuncia que «se reduce la cifra de muertos diarios, 674«. Y más tarde alude a esta cifra como «muertes en las últimas 24 horas«. Incluso ofrecen un gráfico (min 0:55):

¿Es posible sostener que no miente quien dice «674 fallecidos hoy» porque solo ha omitido una palabra o varias? ¿Es posible sostener que no miente quien dice «se reduce la cifra de muertes diarios» porque lo que en realidad quería decir es «se reduce la cifra de muertes que Sanidad ha añadido ayer al saco aunque puede que hayan muerto hace meses»? Lo cierto es que la ciudadanía, viendo ese gráfico, saca la conclusión de que el último día ha habido 674 muertos covid. Lo que no es cierto. Aclaro todo esto porque son las respuestas que me he encontrado cuando he intentado publicar este artículo.

Por otro lado, que esos ajustes posteriores no llegan ni de lejos a la dimensión que nos lanza la TVE es fácil comprobarlo también si comparamos las cifras diarias que da la TVE con las de muertes en 7 días que da Sanidad. Curiosamente, las cifras semanales que ofrece la web de TVE sí coinciden con las de los informes del Ministerio de Sanidad, como puede verse en este gráfico extraído de esa Web el 06/04/2021 seleccionando el indicador «Muertes 7 días» de una serie de gráficos interactivos llamada «Evolución del coronavirus en España». Nótese que, según este gráfico, llevamos desde el 8 de marzo con menos de 500 muertes semanales. Y compárese con el gráfico anterior del telediario.

Pero eso no es todo. Otros factores permiten afirmar que probablemente muchas de las muertes comunicadas por la autoridad sanitaria no son muertes covid, y ni siquiera «con covid». El primero: en España, como en la mayoría de los países, el Estado paga a los hospitales privados cantidades mucho mayores por paciente covid que por pacientes no-covid (como ejemplo, aquí se puede ver el caso de Cataluña). Estos mayores pagos por pacientes covid actúan como incentivos económicos para aumentar el número de esos diagnósticos (y por tanto el número de fallecidos covid), como denunciaba el mismísimo Ministro de Salud de Colombia y como puede deducir cualquier persona con experiencia en el trato con la sanidad privada.  

El segundo factor es el de los falsos positivos en las PCR pues, tal y como explica la propia OMS: » La probabilidad de que una persona con resultado positivo esté verdaderamente infectada por ese virus decrece a medida que decrece la prevalencia«. Ahora la OMS dice que las pruebas PCR no sirven por sí solas para diagnóstico individual sino que hay que completar esa prueba con la observación clínica, es decir con los síntomas, tal como muchos/as científicas/os venían advirtiendo hace tiempo. Pero el hecho es que las muertes de personas con resultados positivos en las PCR se contabilizan como muertes covid.

El tercer factor es que, aunque los resultados positivos solo se diagnosticaran como casos covid cuando además el paciente tuviera síntomas, hay que tener en cuenta que los síntomas de covid son frecuentemente muy similares a los de otros virus respiratorios; curiosamente en el último año hay registrados oficialmente poquísimos casos de gripe. Más muertes apuntadas a la cuenta del covid.

¿Cómo es posible semejante sesgo que infunde el pánico en la población?

«Contagios»

El otro indicador clave que se retransmite en TVE es el del «número de contagios» o «casos diagnosticados», basado en el número de test positivos; en general PCRs, pero también a veces otro tipo de test; no está claro porque no suelen especificar. A partir de ahí, se elabora la «incidencia acumulada», que es el número de nuevos «casos» por cada 100.000 habitantes en un determinado periodo. Pero este indicador es de lo más manejable: basta con aumentar o reducir el número de test para que suba o baje. Obviamente, si en ese determinado periodo (por ejemplo una semana) hacemos el doble de pruebas, saldrán el doble de positivos (o «casos» o «contagios»), y la «incidencia acumulada» en esa semana será el doble.

Por tanto, si aceptáramos la validez de esas controvertidas pruebas para diagnostico individual, a lo sumo podría ser informativo el indicador del porcentaje de resultados positivos (positividad), que es el número de positivos dividido entre el número de pruebas realizadas. Una vez más sorprende que no se oiga un enorme clamor reclamando ese denominador que se oculta, porque todo el mundo puede entender que el número de positivos depende directamente del número de test realizados.

En la web del Ministerio de Sanidad sí existen los datos de número de pruebas realizadas y de porcentaje de positividad, aunque no se exhiben en los medios de comunicación ni son el indicador más determinante del llamado «semáforo covid» que califica el riesgo y por tanto las medidas restrictivas. De hecho, hay CCAA calificadas como «riesgo extremo» cuyo índice de positividad es menor que otras calificadas como de «riesgo medio».

El número de pruebas es muy variable en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, en la publicación del 26 de marzo de 2021 podemos observar que la CA que más se aplicó hizo casi tres veces más pruebas por cada 100.000 habitantes que la que menos se aplicó. En el siguiente gráfico (sacado de la misma publicación del 26 de marzo) se puede ver cómo ha ido variando el número de pruebas totales y el porcentaje de positividad.

En resumen, cualquier parecido del indicador «incidencia acumulada» con la realidad es pura coincidencia.

Más impresionante aún es la identificación permanente en los medios de tres conceptos: «casos», «contagiados» y «enfermos». Para ello, se ha instaurado el nuevo concepto de «enfermo asintomático». Se entendería a lo sumo que se utilizara el término «portador/a», pero ese término está en desuso. Se les llama «enfermos/as», aunque no tengan síntomas ni los vayan a tener; Lo dice la PCR y basta.

Ni siquiera hay pruebas empíricas de que las personas asintomáticas transmitan la enfermedad, como reconoció un algo cargo de la OMS aunque se retractó a las pocas horas. Al contrario, parece haber indicios de que no la trasmiten, según este estudio a partir de 10 millones de residentes en Wuhan. Pero se sigue amedrentando con el concepto de «supercontagiadores», cuya definición no está clara pero que según se puede deducir de algunas noticias puede ser cualquiera que no lleve mascarilla, aunque sea asintomático.

Conclusión

En los medios de comunicación se está infundiendo el pánico a base de distorsionar las cifras oficiales de muertes y a base de utilizar indicadores falaces. Este no es el único medio por el que se genera continuamente el pánico, pero es uno fundamental. El problema es que, en base al pánico generado con tan cuestionables métodos, se mantiene el apoyo de una parte importante de la población a la supresión de  nuestros derechos fundamentales.

En una democracia, sería exigible que los datos sean rigurosos y que se nos aporten pruebas científicas en las que se apoyan las medidas que están causando tanto sufrimiento, que también originan muchas muertes y que han destruido el tejido social. Pero parece como si hubiera un consenso implícito en torno a que cuanto más alarmistas sean los datos mejor, porque así habrá menos «comportamientos irresponsables». Por el mismo razonamiento, también se acepta la condena mediática de quienes no están de acuerdo con cualquiera de las medidas restrictivas, e incluso «la patada en la puerta«.

Es como si hubiéramos aceptado, en pro de una causa suprema, la infantilización de la población y el silenciamiento de la disidencia; porque alguna gente no es responsable; porque algunas posiciones son peligrosas. Pero si algo deberíamos haber aprendido de la historia es que lo verdaderamente peligroso es esta deriva. Es hora de recuperar el sentido crítico y cuestionarnos qué está pasando aquí.

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