Datos covid: ¿con qué razón se nos amedrenta?

[Nota previa: este artículo ha sido rechazado por publico, elsalto, eldiario, infolibre y Ctxt. Teniendo en cuenta que no me habían rechazado anrtes ningún artículo en ninguno de estos medios, ha sido una experiencia de lo más ilustrativa. Cada cuál que piense. Gracias a Loquesomos por acogerlo]

Ante un fenómeno que ha trastocado nuestras vidas, la ciudadanía se merece una información rigurosa y lo más actualizada posible, tanto por parte de los gobiernos directamente como de los medios de comunicación públicos. Pues bien, eso no es lo que estamos viendo. Las afirmaciones recurrentes de que el virus es muy peligroso o de que estamos a las puertas de una nueva ola mantienen el pánico y, como consecuencia, el apoyo a las medidas que suspenden derechos fundamentales. «Está muriendo mucha gente», se repite.

Las cifras penetran cada día en los hogares y en los cerebros como mazazos incuestionables. ¿Pero cuál es el rigor de los datos ofrecidos? En este artículo me concentraré en los dos indicadores fundamentales con los que se nos aterroriza cada día desde la televisión pública: el número de muertes diarias y la incidencia acumulada de nuevos contagios.

Muertes con covid

En cuanto al número de muertes por covid, lo primero a destacar es la constante falta de distinción entre muertes «por covid» y muertes «con covid». En realidad lo que se ofrece es el número de muertes de personas con diagnóstico covid, pero se utilizan esas expresiones indistintamente.

Dejando aparte este importante matiz, salta a la vista la persistente disparidad entre las cifras de muertes con covid emitidas en los telediarios de TVE y las últimas actualizaciones que en ese mismísimo momento se podían encontrar en la web del Ministerio de Sanidad, siempre las de TVE mucho más altas.

En el siguiente cuadro se pueden observar ejemplos de esas diferencias. Las cifras del Ministerio de Sanidad, tanto diarias como semanales, se han tomado de las correspondientes publicaciones que están enlazadas en la primera columna junto a las fechas a las que corresponden, y que el Ministerio llama «Actualizaciones»: la Nº 331 del  12/03/2021; la Nº 336 de 22/03/2021, etc.

 Muertes últimas 24 horasMuertes últimas 24 horasMuertes últimos díasMuertes últimos días
 TVESanidadTVESanidad
12/03/2021 (Actualizc. 331)173231.125 última semana483 última semana
22/03/2021 (Actualizac. 336) –9633 últimos 4 días83 últimos 4 días. 301 última semana
24/3/221 (Actualizac. 338)32012309 última semana
25/03/2021 (Actualizac. 339)35613258 última semana
26/03/2021 (Actualizc. 340)59017265 última semana
30/03/2021 (Actualizac. 342)10616265 última semana
03/03/2021 (Actualizac. 345)10157 últimos 2 días26 últimos 2 días 205 última semana
05/04/2012 (Actualizac. 346)674 (*)1085 últimos 2 días35 últimos 2 días 189 última semana
07/04/2021 (Actualizac. 348)12610240 última semana
08/04/2021 (Actualizac. 349)14225282 última semana

Nota (*): Telediario de las 8:00 el día 6/04/2021. Nótese la incoherencia con el dato de la noche anterior.

No he conseguido saber de dónde saca TVE esos supuestos datos que emiten en cada telediario y con los que siembran el pánico. Lo que sí se puede afirmar es que las cifras de fallecidos que se ofrecen diariamente en la TV pública están inflados respecto a su propia fuente, o sea la autoridad sanitaria.

Claro, siempre se puede alegar que Sanidad recibe notificaciones más tarde y corrige las cifras de muertes diarias. Ante esto caben dos consideraciones: en primer lugar, los ajustes que hace Sanidad no tienen nada que ver con las cifras que da la TVE, que están claramente en otra dimensión. En efecto, es cierto que, a pesar de que en cada informe se habla de «datos consolidados», en los siguientes se cambian las cifras de los anteriores. Así, en el del 24 de marzo ya la cifra de muertes del día 11 es 77 en lugar de 23, pero ni de lejos las 173 en un solo día que habían emitido por la TV el día 12. Igualmente, las cifras de los días 18 al 21 de marzo pasan a ser ahora 58+47+47+36 = 188, pero nunca las 633 muertes en cuatro días que había reportado la TV24h el día 22. Otro ejemplo: Las 10 muertes del día 6 de abril según Sanidad, son corregidas a 37 más tarde, pero ni de lejos se acercan a las 647 que ya se había apresurado a dar TVE (¿en base a qué?).

Otra alegación puede ser que, precisamente porque la comunicación de las muertes a Sanidad es tardía y caótica, las muertes comunicadas un determinado día no son en realidad muertes acaecidas el día anterior sino vaya Ud. a saber cuándo. Vaya, en primer lugar es inevitable asombrarse ante semejante falta de rigor y diligencia en la elaboración del indicador que, por antonomasia, nos condiciona la vida, por no decir que nos la destroza. ¡Al cabo de más de un año! Entonces, ¿para qué sirven los informes y las estadísticas de Sanidad con todos esas tablas de muertes diarias? ¿En qué plazo se podrán dar por fiables los datos «consolidados» que ofrecen cada día y que se toman para sacar conclusiones inmediatas sobre la «evolución de la pandemia»?

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, que es el del amedrantamiento de ciudadanía a base de utilizar cifras como arma arrojadiza, es que sí, sí, claro que sí, la TVE habla explícitamente de muertes en las últimas 24 horas. Es cierto que a veces con expresiones que podrían inducir a duda, volviendo al concepto de «restricción mental» que bien conocemos quienes hemos vivido oscuras épocas. Pero muchas otras veces lo dice, lo dice claramente.

Por ejemplo, el día 6 de abril, el telediario de las 8 de la mañana anuncia que «se reduce la cifra de muertos diarios, 674«. Y más tarde alude a esta cifra como «muertes en las últimas 24 horas«. Incluso ofrecen un gráfico (min 0:55):

¿Es posible sostener que no miente quien dice «674 fallecidos hoy» porque solo ha omitido una palabra o varias? ¿Es posible sostener que no miente quien dice «se reduce la cifra de muertes diarios» porque lo que en realidad quería decir es «se reduce la cifra de muertes que Sanidad ha añadido ayer al saco aunque puede que hayan muerto hace meses»? Lo cierto es que la ciudadanía, viendo ese gráfico, saca la conclusión de que el último día ha habido 674 muertos covid. Lo que no es cierto. Aclaro todo esto porque son las respuestas que me he encontrado cuando he intentado publicar este artículo.

Por otro lado, que esos ajustes posteriores no llegan ni de lejos a la dimensión que nos lanza la TVE es fácil comprobarlo también si comparamos las cifras diarias que da la TVE con las de muertes en 7 días que da Sanidad. Curiosamente, las cifras semanales que ofrece la web de TVE sí coinciden con las de los informes del Ministerio de Sanidad, como puede verse en este gráfico extraído de esa Web el 06/04/2021 seleccionando el indicador «Muertes 7 días» de una serie de gráficos interactivos llamada «Evolución del coronavirus en España». Nótese que, según este gráfico, llevamos desde el 8 de marzo con menos de 500 muertes semanales. Y compárese con el gráfico anterior del telediario.

Pero eso no es todo. Otros factores permiten afirmar que probablemente muchas de las muertes comunicadas por la autoridad sanitaria no son muertes covid, y ni siquiera «con covid». El primero: en España, como en la mayoría de los países, el Estado paga a los hospitales privados cantidades mucho mayores por paciente covid que por pacientes no-covid (como ejemplo, aquí se puede ver el caso de Cataluña). Estos mayores pagos por pacientes covid actúan como incentivos económicos para aumentar el número de esos diagnósticos (y por tanto el número de fallecidos covid), como denunciaba el mismísimo Ministro de Salud de Colombia y como puede deducir cualquier persona con experiencia en el trato con la sanidad privada.  

El segundo factor es el de los falsos positivos en las PCR pues, tal y como explica la propia OMS: » La probabilidad de que una persona con resultado positivo esté verdaderamente infectada por ese virus decrece a medida que decrece la prevalencia«. Ahora la OMS dice que las pruebas PCR no sirven por sí solas para diagnóstico individual sino que hay que completar esa prueba con la observación clínica, es decir con los síntomas, tal como muchos/as científicas/os venían advirtiendo hace tiempo. Pero el hecho es que las muertes de personas con resultados positivos en las PCR se contabilizan como muertes covid.

El tercer factor es que, aunque los resultados positivos solo se diagnosticaran como casos covid cuando además el paciente tuviera síntomas, hay que tener en cuenta que los síntomas de covid son frecuentemente muy similares a los de otros virus respiratorios; curiosamente en el último año hay registrados oficialmente poquísimos casos de gripe. Más muertes apuntadas a la cuenta del covid.

¿Cómo es posible semejante sesgo que infunde el pánico en la población?

«Contagios»

El otro indicador clave que se retransmite en TVE es el del «número de contagios» o «casos diagnosticados», basado en el número de test positivos; en general PCRs, pero también a veces otro tipo de test; no está claro porque no suelen especificar. A partir de ahí, se elabora la «incidencia acumulada», que es el número de nuevos «casos» por cada 100.000 habitantes en un determinado periodo. Pero este indicador es de lo más manejable: basta con aumentar o reducir el número de test para que suba o baje. Obviamente, si en ese determinado periodo (por ejemplo una semana) hacemos el doble de pruebas, saldrán el doble de positivos (o «casos» o «contagios»), y la «incidencia acumulada» en esa semana será el doble.

Por tanto, si aceptáramos la validez de esas controvertidas pruebas para diagnostico individual, a lo sumo podría ser informativo el indicador del porcentaje de resultados positivos (positividad), que es el número de positivos dividido entre el número de pruebas realizadas. Una vez más sorprende que no se oiga un enorme clamor reclamando ese denominador que se oculta, porque todo el mundo puede entender que el número de positivos depende directamente del número de test realizados.

En la web del Ministerio de Sanidad sí existen los datos de número de pruebas realizadas y de porcentaje de positividad, aunque no se exhiben en los medios de comunicación ni son el indicador más determinante del llamado «semáforo covid» que califica el riesgo y por tanto las medidas restrictivas. De hecho, hay CCAA calificadas como «riesgo extremo» cuyo índice de positividad es menor que otras calificadas como de «riesgo medio».

El número de pruebas es muy variable en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, en la publicación del 26 de marzo de 2021 podemos observar que la CA que más se aplicó hizo casi tres veces más pruebas por cada 100.000 habitantes que la que menos se aplicó. En el siguiente gráfico (sacado de la misma publicación del 26 de marzo) se puede ver cómo ha ido variando el número de pruebas totales y el porcentaje de positividad.

En resumen, cualquier parecido del indicador «incidencia acumulada» con la realidad es pura coincidencia.

Más impresionante aún es la identificación permanente en los medios de tres conceptos: «casos», «contagiados» y «enfermos». Para ello, se ha instaurado el nuevo concepto de «enfermo asintomático». Se entendería a lo sumo que se utilizara el término «portador/a», pero ese término está en desuso. Se les llama «enfermos/as», aunque no tengan síntomas ni los vayan a tener; Lo dice la PCR y basta.

Ni siquiera hay pruebas empíricas de que las personas asintomáticas transmitan la enfermedad, como reconoció un algo cargo de la OMS aunque se retractó a las pocas horas. Al contrario, parece haber indicios de que no la trasmiten, según este estudio a partir de 10 millones de residentes en Wuhan. Pero se sigue amedrentando con el concepto de «supercontagiadores», cuya definición no está clara pero que según se puede deducir de algunas noticias puede ser cualquiera que no lleve mascarilla, aunque sea asintomático.

Conclusión

En los medios de comunicación se está infundiendo el pánico a base de distorsionar las cifras oficiales de muertes y a base de utilizar indicadores falaces. Este no es el único medio por el que se genera continuamente el pánico, pero es uno fundamental. El problema es que, en base al pánico generado con tan cuestionables métodos, se mantiene el apoyo de una parte importante de la población a la supresión de  nuestros derechos fundamentales.

En una democracia, sería exigible que los datos sean rigurosos y que se nos aporten pruebas científicas en las que se apoyan las medidas que están causando tanto sufrimiento, que también originan muchas muertes y que han destruido el tejido social. Pero parece como si hubiera un consenso implícito en torno a que cuanto más alarmistas sean los datos mejor, porque así habrá menos «comportamientos irresponsables». Por el mismo razonamiento, también se acepta la condena mediática de quienes no están de acuerdo con cualquiera de las medidas restrictivas, e incluso «la patada en la puerta«.

Es como si hubiéramos aceptado, en pro de una causa suprema, la infantilización de la población y el silenciamiento de la disidencia; porque alguna gente no es responsable; porque algunas posiciones son peligrosas. Pero si algo deberíamos haber aprendido de la historia es que lo verdaderamente peligroso es esta deriva. Es hora de recuperar el sentido crítico y cuestionarnos qué está pasando aquí.

Leer la entrada completa en loquesomos.org

Contra la doctrina del shock patriarcal

La historia demuestra que solo la movilización feminista puede mantener las conquistas de las mujeres, siempre amenazadas. Y también se cumple en este ámbito la doctrina del shock: las situaciones de emergencia, con la población atomizada y los medios de comunicación des-enfocados, son proclives a la imposición de medidas en contra de la mayoría y a retrocesos en derechos. Este, por sí solo, es un factor de preocupación por el avance del feminismo en este momento.

El confinamiento ha tenido consecuencias terribles para las mujeres. En el empleo, ya ocupaban los puestos de trabajo y los tipos de contrato más precarios en todos los sectores. Además, el sector servicios (femenino) se ha visto más afectado que sectores masculinos como construcción, industria o transporte de mercancías. La economía sumergida (mayormente femenina) está fuera de cualquier medida paliativa. Muchas de las mujeres que fueron animadas por las instituciones a convertirse en autónomas «emprendedoras» están en la ruina.

La división sexual del trabajo no se ha atenuado sino todo lo contrario, lo que era esperable, como también lo era que muchos hombres se hayan lanzado a hacer la compra justamente cuando esa era la única manera de salir de casa (anecdótico, sí, pero significativo).

Todas las señales indican también que han aumentado sustancialmente los abusos sexuales y las demás formas de violencia machista contra mujeres y  niñas. En España, las llamadas al 016 en abril aumentaron en un 60% respecto al mismo mes del año anterior, y podemos imaginarnos que muchas ni siquiera habrán podido llamar.

El teletrabajo con flexibilidad de auto-organización será útil para algunas personas, pero no olvidemos que eso solo es posible en determinados sectores y profesiones. Y no olvidemos tampoco que aumenta la carga y el estrés de las mujeres. Por ello, creo que defender el teletrabajo como medida de conciliación impide abordar el problema general y establecer sistemas efectivos para la mayoría.

Pero vayamos a las medidas económicas y sociales adoptadas desde el gobierno. Por cierto, esas medidas no han venido acompañadas de una consideración de su impacto de género, infringiendo la propia ley de Igualdad. ¿Cuestión de urgencia? Pues hágase ahora sin perder ni un minuto más. A continuación van algunos elementos para esa evaluación, porque aún podemos cambiar de rumbo.

Ver artículo completo en publico.es

Todo para el pueblo

Muy interesante el artículo en publico.es de mi amiga Nancy Rebel:

Todo por el coronavirus. Hasta hace un par de semanas aún se decía que las medidas tomadas por China no podrían reproducirse en países europeos dotados de sistemas democráticos. Pero repentinamente se desplazó la ventana de Overton y ahora la población aplaude casi unánimemente el confinamiento estricto decretado. No solamente se considera irresponsable e insolidario intentar desviarse un milímetro del mandato, sino incluso el mero hecho de mostrar dudas sobre su pertinencia. Esperemos que se respete la libertad de opinión, aunque ya el propio ruido se encargará de acallar cualquier voz discordante, como esta que avanzo.

No se han ofrecido cifras concretas que contradigan la comparación del COVID-19 con una epidemia de gripe, como hizo inicialmente la OMS y siguen haciendo especialistas como Wolfgang Wodarg, ahora denostado y «rectificado» sin ofrecer cifras alternativas a las suyas.

Como explica Juan Gervás en este artículo, «las medidas para la contención de la pandemia se suelen basar en modelos matemáticos, deslumbrantes y simples, pero carentes de la menor fineza«. Los confinamientos se han justificado aludiendo a protocolos y directrices, razones vagas y no explicadas con cifras sino basadas en la repetición de afirmaciones como «es un virus nuevo», «no hay vacuna», «se contagia exponencialmente» y «hay que aplanar la curva».

Cabe recordar que este no es el primer virus nuevo, ni siquiera el primer coronavirus. Pero la sociedad ha cambiado desde que, en 2009, se intentó ir por este camino con la Gripe A, como denunciaron Teresa Forcades o Iñaki Gabilondo (por cierto, citando como autoridad a Wolfgang Wodarg, el epidemiólogo ahora denostado). Es curioso que sus testimonios no hayan sido recordados en esta crisis por ningún medio de comunicación mainstream. Ahora la autoridad moral de la OMS es ya incontestable. Ha triunfado la idea de que la salud se nos asegura, única e infaliblemente, a base de medicamentos y vacunas cuyos efectos secundarios se minimizan. ¿Estas medidas ahora experimentadas se convertirán en usuales ante próximas y más que probables situaciones similares, que ya se anuncian?

Leer entrada completa en publico.es

Soy feminista y exijo la liberación de Julian Assange

Las feministas hemos caído en una trampa de la que es preciso salir. El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, se está pudriendo en una cárcel de alta seguridad británica desde abril de 2019, pero su destino puede empeorar sustancialmente. Estos días está celebrándose el juicio para su extradición a EEUU, donde se enfrentaría a 175 años de prisión por «revelación de secretos». Según los informes médicos, su salud está muy deteriorada y su vida corre peligro si no recibe asistencia ahora, mucho más con el trato que le esperaría en EEUU.

El «delito» de Assange ha sido informarnos de los desmanes del gobierno americano. Esta es, hasta ahora, una práctica periodística protegida por el derecho internacional. Por esa razón, el caso Assange es el de la libertad de prensa. Después de 10 años de manipulación y posterior silencio por parte de los principales medios de comunicación, el relator especial de la ONU para casos de tortura, dictamina: «Julian Assange destapó la tortura, él mismo ha sido torturado y podría ser torturado hasta morir en Estados Unidos«.

En esta entrevista le preguntan al relator de la ONU por qué no asumió antes este caso. Él contesta explicando cómo, en el momento en el que Assange estaba en la cima de la popularidad por haber destapado tantos casos de corrupción, se emprendió una estrategia de desprestigio que consiguió desviar el foco hacia su persona. Y declara: «Yo también perdí mi enfoque, a pesar de mi experiencia profesional, que debería haberme hecho estar más alerta«. A muchas feministas también nos hicieron perder el enfoque, y creo que este es el lado más perverso del caso.

Ver artículo completo en eldiario.es

Cuerpos de mujeres y derechos humanos: ¿qué debate?

Solo Ciudadanos aboga abiertamente por el derecho a alquilar el útero de una mujer para uso reproductivo, pero en todos los partidos políticos encontramos líderes que nos obsequian con la expresión «hay que abrir el debate». Así lo ha declarado el reciente Congreso del PP, y muchos medios de comunicación se han lanzado a la tarea a bombo y platillo.

En este debate, la referencia principal parece ser el deseo, convertido en un supuesto derecho, de alquilar cuerpos de mujeres  como vasijas para gestar óvulos y/o espermatozoides; y la ausencia principal es el deseo y los derechos de las mujeres objeto de esa operación. La pretensión de los arrendatarios es que se reconozca validez legal a los contratos privados por los que las madres se comprometen a entregar a sus futuros bebés; que se permita la reproducción asistida consecuente; y que los arrendatarios se consideren los padres de los bebés a todos los efectos desde el mismo momento de la firma, incluyendo la futura inscripción a su nombre en el registro civil, e independientemente de la voluntad posterior de la madre. Son muchas cuestiones, relacionadas pero diferentes.

Junto a la afirmación « ¡son nuestros hijos!«, nombre que hábilmente han elegido como nombre de su asociación, aparecen idílicas imágenes de niños. Esconden así el problema de cómo los han adquirido. Si comprar niños no es legítimo, ni por tanto legal. ¿Por qué debería serlo comprarlos en un mercado de futuros?

Leer entrada completa en eldiario.es

El desideratum del ministro Alonso

El ministro Alonso, que nominalmente tiene la competencia de promover la igualdad entre hombres y mujeres, ha declarado que la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad es “un desiderátum”, que según el Diccionario de María Moliner significa “lo mejor que se puede desear”.

Si el ministro hubiera hablado con propiedad tendríamos que alegrarnos de su buen entender. En efecto, cada vez es más evidente la tensión entre el avance de las mentalidades y la permanencia de normativas obsoletas que reflejan y tratan de mantener un statu quo sobrepasado por la realidad. Ya la gran mayoría de las personas comprenden que, si hombres y mujeres deben tener las mismas oportunidades para el empleo y para el cuidado, la Seguridad Social y el Estatuto de los Trabajadores deben concederles los mismos derechos.

Leer entrada completa en ctxt.es

Desigualdad económica entre mujeres y hombres: ¿qué nos propondrán los partidos?

Según los últimos datos de la AEAT, en 2013 el monto total de los salarios percibidos por los hombres fue un 54% mayor que el de los salarios percibidos por las mujeres; el de las pensiones un 48% mayor; y el de las prestaciones por desempleo un 42% mayor.

Aunque ya casi todos los partidos y gobiernos reconocen que la situación es intolerable, por mucho tiempo se alegaba que esa desigualdad se iría disipando conforme las mujeres se siguieran incorporando al empleo y aumentando su nivel de formación. Hoy está ampliamente demostrada la falsedad de esta hipótesis: las mujeres son ya el 46% de la población activa y, desde hace tiempo, tienen mayor nivel de formación que los hombres. Sin embargo, la brecha salarial no disminuye y la diferencia entre las pensiones es cada día mayor.

¿Qué hacer?

Leer entrada completa en eldiario.es

¿Por qué PODEMOS?

Por fin hemos llegado a una campaña electoral donde los programas están en primer plano. Y dentro de los programas, la desigualdad social incluyendo la de género. En esta campaña, por primera vez, se habla profusamente de violencia de género, del déficit de representación política femenina, de la desigualdad salarial y de la falta de corresponsabilidad en los cuidados.

Tenemos mucho que agradecer al movimiento feminista, y dentro de él a las líderes y teóricas que han sabido plasmar las reivindicaciones, organizar las movilizaciones adecuadas en el momento adecuado, establecer alianzas y hacer la pedagogía necesaria, tanto dentro como fuera de los partidos, sindicatos y movimientos sociales.

Cómo no, tenemos mucho que agradecer al PSOE, y en particular al Presidente Zapatero, que se declaró feminista y  configuró el primer gobierno paritario. Gestos como empezar la legislatura de 2004 con la aprobación de la Ley de Violencia de Género, o reformas como la de la Ley Electoral para establecer la representación equilibrada en las listas electorales, visibilizaron la desigualdad de género como nunca hasta entonces.

Pero el PSOE se negó a cruzar el umbral de las reformas económicas necesarias para profundizar nuestro estado de bienestar y para derribar los obstáculos con los que se encuentran las mujeres cada día; y aún hoy sigue sin cruzarlo a pesar de las apariencias.

Leer entrada completa en publico.es

El cuidado según los empresarios

La organización patronal madrileña (CEIM) acaba de presentar un plan con el que afirma que se crearían 400 empleos en la Comunidad de Madrid. Curiosamente (es un decir), las 200 medidas que contiene van todas en el mismo sentido: rebajar costes laborales y del despido; “revisar el estado del bienestar… apostando por las fórmulas de colaboración público-privada”; eliminar algunos impuestos y reducir drásticamente otros… para conseguir lo que denominan “una política fiscal no penalizadora de la actividad empresarial”. Un documento que podría estudiarse como ejemplo de neoliberalismo sin fisuras.

Resulta singular la importancia que se le concede en este plan a las necesidades de cuidado.

Leer la entrada completa en publico.es

Paremos la reforma fiscal de Rajoy

En Transversales Nº 32

Las elecciones europeas de 2014 nos han revelado una ciudadanía indignada. Son muchas las personas que ya no confían en que los partidos mal llamados “socialdemócratas” ofrezcan una alternativa diferente a las políticas neoliberales y patriarcales que estos partidos están aplicando o acatando en toda Europa junto a la derecha tradicional.

Para que la indignación se traduzca en esa alternativa que tanto necesitamos, es necesario profundizar en el debate político e ideológico, a la vez que frenar el actual desmantelamiento de nuestro ya precario sistema de protección social. En ese camino, la reforma fiscal que prepara el Gobierno será un hito importante. Un golpe decisivo si no la impedimos y, a la vez, una oportunidad de discutir cuáles son los principios de la política social que necesitamos, tanto para restablecer el pacto social que permitió la creación de nuestro embrionario sistema de bienestar como para seguir avanzando hacia una sociedad equitativa y sostenible.

Leer entrada completa en Transversales