Libro Contra El Patriarcado disponible en PDF

Ya se puede descargar el PDF de mi libro Contra El Patriarcado. Economía feminista para una sociedad justa y sostenible, tanto en este blog como en la web de Katakrak.

Tengo que agradecer a la editorial Katakrak su decisión de ponerlo disponible para todo el mundo, gratis. De todas formas,  quiero animaros a que, quienes podáis, os lo compréis. Así lo tendréis más cerca y lo leeréis más detenidamente, quizás. Podéis encargarlo en vuestra libreria o comprarlo en la web de Katakrak (envío gratis). O venir a alguna presentación y así nos vemos!

Feliz lectura y a seguir desarrollando la ola feminista. ¡A por todas!

Datos covid: ¿con qué razón se nos amedrenta?

[Nota previa: este artículo ha sido rechazado por publico, elsalto, eldiario, infolibre y Ctxt. Teniendo en cuenta que no me habían rechazado anrtes ningún artículo en ninguno de estos medios, ha sido una experiencia de lo más ilustrativa. Cada cuál que piense. Gracias a Loquesomos por acogerlo]

Ante un fenómeno que ha trastocado nuestras vidas, la ciudadanía se merece una información rigurosa y lo más actualizada posible, tanto por parte de los gobiernos directamente como de los medios de comunicación públicos. Pues bien, eso no es lo que estamos viendo. Las afirmaciones recurrentes de que el virus es muy peligroso o de que estamos a las puertas de una nueva ola mantienen el pánico y, como consecuencia, el apoyo a las medidas que suspenden derechos fundamentales. «Está muriendo mucha gente», se repite.

Las cifras penetran cada día en los hogares y en los cerebros como mazazos incuestionables. ¿Pero cuál es el rigor de los datos ofrecidos? En este artículo me concentraré en los dos indicadores fundamentales con los que se nos aterroriza cada día desde la televisión pública: el número de muertes diarias y la incidencia acumulada de nuevos contagios.

Muertes con covid

En cuanto al número de muertes por covid, lo primero a destacar es la constante falta de distinción entre muertes «por covid» y muertes «con covid». En realidad lo que se ofrece es el número de muertes de personas con diagnóstico covid, pero se utilizan esas expresiones indistintamente.

Dejando aparte este importante matiz, salta a la vista la persistente disparidad entre las cifras de muertes con covid emitidas en los telediarios de TVE y las últimas actualizaciones que en ese mismísimo momento se podían encontrar en la web del Ministerio de Sanidad, siempre las de TVE mucho más altas.

En el siguiente cuadro se pueden observar ejemplos de esas diferencias. Las cifras del Ministerio de Sanidad, tanto diarias como semanales, se han tomado de las correspondientes publicaciones que están enlazadas en la primera columna junto a las fechas a las que corresponden, y que el Ministerio llama «Actualizaciones»: la Nº 331 del  12/03/2021; la Nº 336 de 22/03/2021, etc.

 Muertes últimas 24 horasMuertes últimas 24 horasMuertes últimos díasMuertes últimos días
 TVESanidadTVESanidad
12/03/2021 (Actualizc. 331)173231.125 última semana483 última semana
22/03/2021 (Actualizac. 336) –9633 últimos 4 días83 últimos 4 días. 301 última semana
24/3/221 (Actualizac. 338)32012309 última semana
25/03/2021 (Actualizac. 339)35613258 última semana
26/03/2021 (Actualizc. 340)59017265 última semana
30/03/2021 (Actualizac. 342)10616265 última semana
03/03/2021 (Actualizac. 345)10157 últimos 2 días26 últimos 2 días 205 última semana
05/04/2012 (Actualizac. 346)674 (*)1085 últimos 2 días35 últimos 2 días 189 última semana
07/04/2021 (Actualizac. 348)12610240 última semana
08/04/2021 (Actualizac. 349)14225282 última semana

Nota (*): Telediario de las 8:00 el día 6/04/2021. Nótese la incoherencia con el dato de la noche anterior.

No he conseguido saber de dónde saca TVE esos supuestos datos que emiten en cada telediario y con los que siembran el pánico. Lo que sí se puede afirmar es que las cifras de fallecidos que se ofrecen diariamente en la TV pública están inflados respecto a su propia fuente, o sea la autoridad sanitaria.

Claro, siempre se puede alegar que Sanidad recibe notificaciones más tarde y corrige las cifras de muertes diarias. Ante esto caben dos consideraciones: en primer lugar, los ajustes que hace Sanidad no tienen nada que ver con las cifras que da la TVE, que están claramente en otra dimensión. En efecto, es cierto que, a pesar de que en cada informe se habla de «datos consolidados», en los siguientes se cambian las cifras de los anteriores. Así, en el del 24 de marzo ya la cifra de muertes del día 11 es 77 en lugar de 23, pero ni de lejos las 173 en un solo día que habían emitido por la TV el día 12. Igualmente, las cifras de los días 18 al 21 de marzo pasan a ser ahora 58+47+47+36 = 188, pero nunca las 633 muertes en cuatro días que había reportado la TV24h el día 22. Otro ejemplo: Las 10 muertes del día 6 de abril según Sanidad, son corregidas a 37 más tarde, pero ni de lejos se acercan a las 647 que ya se había apresurado a dar TVE (¿en base a qué?).

Otra alegación puede ser que, precisamente porque la comunicación de las muertes a Sanidad es tardía y caótica, las muertes comunicadas un determinado día no son en realidad muertes acaecidas el día anterior sino vaya Ud. a saber cuándo. Vaya, en primer lugar es inevitable asombrarse ante semejante falta de rigor y diligencia en la elaboración del indicador que, por antonomasia, nos condiciona la vida, por no decir que nos la destroza. ¡Al cabo de más de un año! Entonces, ¿para qué sirven los informes y las estadísticas de Sanidad con todos esas tablas de muertes diarias? ¿En qué plazo se podrán dar por fiables los datos «consolidados» que ofrecen cada día y que se toman para sacar conclusiones inmediatas sobre la «evolución de la pandemia»?

Pero, volviendo al tema que nos ocupa, que es el del amedrantamiento de ciudadanía a base de utilizar cifras como arma arrojadiza, es que sí, sí, claro que sí, la TVE habla explícitamente de muertes en las últimas 24 horas. Es cierto que a veces con expresiones que podrían inducir a duda, volviendo al concepto de «restricción mental» que bien conocemos quienes hemos vivido oscuras épocas. Pero muchas otras veces lo dice, lo dice claramente.

Por ejemplo, el día 6 de abril, el telediario de las 8 de la mañana anuncia que «se reduce la cifra de muertos diarios, 674«. Y más tarde alude a esta cifra como «muertes en las últimas 24 horas«. Incluso ofrecen un gráfico (min 0:55):

¿Es posible sostener que no miente quien dice «674 fallecidos hoy» porque solo ha omitido una palabra o varias? ¿Es posible sostener que no miente quien dice «se reduce la cifra de muertes diarios» porque lo que en realidad quería decir es «se reduce la cifra de muertes que Sanidad ha añadido ayer al saco aunque puede que hayan muerto hace meses»? Lo cierto es que la ciudadanía, viendo ese gráfico, saca la conclusión de que el último día ha habido 674 muertos covid. Lo que no es cierto. Aclaro todo esto porque son las respuestas que me he encontrado cuando he intentado publicar este artículo.

Por otro lado, que esos ajustes posteriores no llegan ni de lejos a la dimensión que nos lanza la TVE es fácil comprobarlo también si comparamos las cifras diarias que da la TVE con las de muertes en 7 días que da Sanidad. Curiosamente, las cifras semanales que ofrece la web de TVE sí coinciden con las de los informes del Ministerio de Sanidad, como puede verse en este gráfico extraído de esa Web el 06/04/2021 seleccionando el indicador «Muertes 7 días» de una serie de gráficos interactivos llamada «Evolución del coronavirus en España». Nótese que, según este gráfico, llevamos desde el 8 de marzo con menos de 500 muertes semanales. Y compárese con el gráfico anterior del telediario.

Pero eso no es todo. Otros factores permiten afirmar que probablemente muchas de las muertes comunicadas por la autoridad sanitaria no son muertes covid, y ni siquiera «con covid». El primero: en España, como en la mayoría de los países, el Estado paga a los hospitales privados cantidades mucho mayores por paciente covid que por pacientes no-covid (como ejemplo, aquí se puede ver el caso de Cataluña). Estos mayores pagos por pacientes covid actúan como incentivos económicos para aumentar el número de esos diagnósticos (y por tanto el número de fallecidos covid), como denunciaba el mismísimo Ministro de Salud de Colombia y como puede deducir cualquier persona con experiencia en el trato con la sanidad privada.  

El segundo factor es el de los falsos positivos en las PCR pues, tal y como explica la propia OMS: » La probabilidad de que una persona con resultado positivo esté verdaderamente infectada por ese virus decrece a medida que decrece la prevalencia«. Ahora la OMS dice que las pruebas PCR no sirven por sí solas para diagnóstico individual sino que hay que completar esa prueba con la observación clínica, es decir con los síntomas, tal como muchos/as científicas/os venían advirtiendo hace tiempo. Pero el hecho es que las muertes de personas con resultados positivos en las PCR se contabilizan como muertes covid.

El tercer factor es que, aunque los resultados positivos solo se diagnosticaran como casos covid cuando además el paciente tuviera síntomas, hay que tener en cuenta que los síntomas de covid son frecuentemente muy similares a los de otros virus respiratorios; curiosamente en el último año hay registrados oficialmente poquísimos casos de gripe. Más muertes apuntadas a la cuenta del covid.

¿Cómo es posible semejante sesgo que infunde el pánico en la población?

«Contagios»

El otro indicador clave que se retransmite en TVE es el del «número de contagios» o «casos diagnosticados», basado en el número de test positivos; en general PCRs, pero también a veces otro tipo de test; no está claro porque no suelen especificar. A partir de ahí, se elabora la «incidencia acumulada», que es el número de nuevos «casos» por cada 100.000 habitantes en un determinado periodo. Pero este indicador es de lo más manejable: basta con aumentar o reducir el número de test para que suba o baje. Obviamente, si en ese determinado periodo (por ejemplo una semana) hacemos el doble de pruebas, saldrán el doble de positivos (o «casos» o «contagios»), y la «incidencia acumulada» en esa semana será el doble.

Por tanto, si aceptáramos la validez de esas controvertidas pruebas para diagnostico individual, a lo sumo podría ser informativo el indicador del porcentaje de resultados positivos (positividad), que es el número de positivos dividido entre el número de pruebas realizadas. Una vez más sorprende que no se oiga un enorme clamor reclamando ese denominador que se oculta, porque todo el mundo puede entender que el número de positivos depende directamente del número de test realizados.

En la web del Ministerio de Sanidad sí existen los datos de número de pruebas realizadas y de porcentaje de positividad, aunque no se exhiben en los medios de comunicación ni son el indicador más determinante del llamado «semáforo covid» que califica el riesgo y por tanto las medidas restrictivas. De hecho, hay CCAA calificadas como «riesgo extremo» cuyo índice de positividad es menor que otras calificadas como de «riesgo medio».

El número de pruebas es muy variable en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, en la publicación del 26 de marzo de 2021 podemos observar que la CA que más se aplicó hizo casi tres veces más pruebas por cada 100.000 habitantes que la que menos se aplicó. En el siguiente gráfico (sacado de la misma publicación del 26 de marzo) se puede ver cómo ha ido variando el número de pruebas totales y el porcentaje de positividad.

En resumen, cualquier parecido del indicador «incidencia acumulada» con la realidad es pura coincidencia.

Más impresionante aún es la identificación permanente en los medios de tres conceptos: «casos», «contagiados» y «enfermos». Para ello, se ha instaurado el nuevo concepto de «enfermo asintomático». Se entendería a lo sumo que se utilizara el término «portador/a», pero ese término está en desuso. Se les llama «enfermos/as», aunque no tengan síntomas ni los vayan a tener; Lo dice la PCR y basta.

Ni siquiera hay pruebas empíricas de que las personas asintomáticas transmitan la enfermedad, como reconoció un algo cargo de la OMS aunque se retractó a las pocas horas. Al contrario, parece haber indicios de que no la trasmiten, según este estudio a partir de 10 millones de residentes en Wuhan. Pero se sigue amedrentando con el concepto de «supercontagiadores», cuya definición no está clara pero que según se puede deducir de algunas noticias puede ser cualquiera que no lleve mascarilla, aunque sea asintomático.

Conclusión

En los medios de comunicación se está infundiendo el pánico a base de distorsionar las cifras oficiales de muertes y a base de utilizar indicadores falaces. Este no es el único medio por el que se genera continuamente el pánico, pero es uno fundamental. El problema es que, en base al pánico generado con tan cuestionables métodos, se mantiene el apoyo de una parte importante de la población a la supresión de  nuestros derechos fundamentales.

En una democracia, sería exigible que los datos sean rigurosos y que se nos aporten pruebas científicas en las que se apoyan las medidas que están causando tanto sufrimiento, que también originan muchas muertes y que han destruido el tejido social. Pero parece como si hubiera un consenso implícito en torno a que cuanto más alarmistas sean los datos mejor, porque así habrá menos «comportamientos irresponsables». Por el mismo razonamiento, también se acepta la condena mediática de quienes no están de acuerdo con cualquiera de las medidas restrictivas, e incluso «la patada en la puerta«.

Es como si hubiéramos aceptado, en pro de una causa suprema, la infantilización de la población y el silenciamiento de la disidencia; porque alguna gente no es responsable; porque algunas posiciones son peligrosas. Pero si algo deberíamos haber aprendido de la historia es que lo verdaderamente peligroso es esta deriva. Es hora de recuperar el sentido crítico y cuestionarnos qué está pasando aquí.

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La trampa de los complementos a las pensiones de las mujeres

El RDL 3/2021 establece a bombo y platillo un nuevo complemento de pensiones contributivas «para la reducción de la brecha de género» cuyo importe es de 27 euros por hijo/a y que se aplicará a las pensiones causadas desde el 4 de febrero de 2021 «en tanto la brecha de género de las pensiones de jubilación, causadas en el año anterior, sea superior a 5%«. Este sustituye al anterior, llamado «por aportación demográfica» y que era para las madres que causaran pensión contributiva de jubilación desde el 1 de enero de 2016: 5% para las que hubieran tenido 2 hijos/as, 10% para 3 y 15% para 4 o más,

El complemento es para la madre excepto si el padre demuestra que él lo merece más. Toda una fuente de conflictos, litigios y trámites, como si no hubiera ya bastantes y como si no estuvieran ya difíciles de acceder los servicios administrativos. Las que hasta ahora han obtenido el anterior lo mantendrán también excepto si el padre de alguna de las criaturas reclama el nuevo para él y gana, en cuyo caso se le descontará a la madre el importe que a él se le reconozca. Más litigios.

Con todo, bajo la óptica de «menos es nada», podríamos alegrarnos por las mujeres que se vayan a jubilar a partir de ahora y solo hayan tenido una criatura, que son las únicas beneficiadas; ellas recibirán 27 euros al mes. En los demás casos, para las pensiones bajas las diferencias son mínimas respecto al viejo complemento; y para las pensiones altas el nuevo complemento será menor, lo que hace más que dudoso que vaya a reducir la brecha total). Pero la cuestión es qué injusticias se disimulan bajo tal magnanimidad. Veamos.

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El feminismo y los permisos igualitarios

El 1 de enero de 2021 se completó el calendario de equiparación a 16 semanas de los permisos por nacimiento para cada persona progenitora, de tal manera que ya son iguales, intransferibles y pagados al 100%. Esta reforma responde a una lógica elemental e inapelable: si queremos que los hombres cuiden igual que las mujeres, debe concedérseles el mismo permiso para hacerlo; y, si queremos que las mujeres estemos en pie de igualdad en el empleo, deben ponerse los medios para que no seamos la mano de obra con mayor riesgo de ausentarse.
Sin embargo, la lógica no suele dar sus frutos por sí sola. ¿Cómo es que ha sido España el país que ha hecho esta reforma, y no otros más adelantados en igualdad de género? 

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Discriminación a familias monoparentales en el IMV

Orgullosa y agradecida a Luis M. Hernán que me ha permitido asomarme un poquito a su gran y persistente labor solidaria. Él es quien está en el ajo y a quien se debe esencialmente este artículo publicado en publico.es :

Hace pocos días RMI TU DERECHO denunció en un comunicado un nuevo abuso en la gestión del Ingreso Mínimo Vital. Esta vez no se trata de un abuso derivado de que la propia «Ley IMV» (RDL 20/2020) es excluyente de grandes franjas de población empobrecida, lo que ha llevado a que a mediados de diciembre de 2020 se habían denegado tres solicitudes por cada una con resolución positiva. Se trata, para colmo, de una disposición que contradice descaradamente lo establecido por la Ley IMV, en su artículo 10.2. La Seguridad Social se salta la ley.

El asunto es el siguiente: la Seguridad Social ha actualizado la renta garantizada para 2021 de tal manera que a las familias monoparentales de cinco o más miembros no se les aplica el complemento de monoparentalidad que establece la popia Ley IMV; peor aún, se les asigna una renta garantizada inferior a la de cualquier familia no monoparental de igual número de miembros. En resumen: un castigo ilegal a esas familias.

Que existe esta discriminación se comprueba sin más que leer la información sobre cuantías 2021 que da la web de la Seguridad Social:

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Permisos de paternidad/maternidad en 2021: lo que sí se pudo pero no se hizo

Estos días es noticia que el 1 de enero se completará la ampliación a 16 semanas del permiso por nacimiento de los padres (y de las madres no biológicas) para llegar a ser de igual duración que el de la madre biológica, intransferible y pagado al 100%.

La sociedad española ha comprendido que los padres necesitan estar al cargo de sus bebés el mismo tiempo durante los primeros meses de vida, porque de lo contrario no podremos aspirar a la igualdad en el cuidado y en el empleo. ¿Quién nos lo iba a decir hace tan solo 13 años, cuando la PPIINA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles) se lanzó abiertamente al ruedo con esta que ahora nos parece una obviedad?  Las personas que hemos trabajado en esta plataforma podemos estar orgullosas de haber contribuido al difícil proceso social de ruptura con la ideología patriarcal dominante.

Fue un camino fascinante que íbamos haciendo a través de la reflexión y acción colectiva. Teniendo en cuenta las experiencias nacionales e internacionales, y sobre todo con el objetivo de la igualdad entre hombres y mujeres siempre presente, fuimos contradiciendo uno tras otro los argumentos engañosos, como que las madres prefieren que se alargue el permiso de maternidad, o que no había dinero, o que los padres se iban a ir al futbol en lugar de cuidar, o que mejor serían los permisos transferibles para que las parejas pudieran ejercer el supuesto «derecho a la elección familiar», etc.

Pero nos han vuelto a engañar. Porque lo que tendremos en 2021 no serán permisos igualitarios; los hombres en general no podrán quedarse al cargo de sus bebés el mismo tiempo que las mujeres. Las madres con empleo fijo (y marido del que depender económicamente) tendrán que seguir tomándose excedencias y reducciones de jornada cuando se les acabe su permiso, excepto una minoría de profesionales que podrá externalizar el cuidado a otras mujeres. Las mujeres seguiremos siendo las principales cuidadoras y llevaremos en la frente el cartel de «menos disponible para el empleo». Y todo esto seguiremos pagándolo muy caro.

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Reflexiones de una disidente covid-19

Con el enfoque actual de impedir cualquier contacto entre las personas hasta que haya vacuna para la covid- 19, el leit motiv de muchos gobiernos parece ser amedrentar a la población cuanto más mejor, así como controlar y reprimir sin reparar en las consecuencias o en los derechos humanos que pudieran conculcarse. Y, por supuesto, en el futuro validar y posiblemente hacer obligatoria una vacuna exprés aunque sea a base de manipulación genética y eximiendo a las farmacéuticas de cualquier responsabilidad por los efectos secundarios.

Muchas personas hemos mostrado nuestro desacuerdo con unas medidas de catastróficas consecuencias sociales (por ejemplo aquí y aquí). Sin embargo, prácticamente ninguna de las opiniones divergentes ha tenido cabida en los medios de comunicación principales. Científicos de alto nivel (como este o este) han sido marginados y «rectificados«. Cualquier disidencia se cataloga como bulo por los ahora omnipresentes fact checkers (verificadores de noticas).

Los fact checkers se proclaman neutrales e independientes, pero es fácil indagar sobre cómo se coordinan internacionalmente y cómo se financian. Véanse, por ejemplo, este reportaje o este informe , ambos de periodistas sin conflicto de intereses y solo en base a fuentes originales, no a teorías.

Por descontado que hay también noticias falsas y teorías sin base científica por doquier; pero hay una ofensiva organizada contra los medios independientes, cuyos videos son eliminados una y otra vez de Youtube.

Se tergiversan enfoques alternativos como el de Suecia que, recordemos, nunca cerró las escuelas (con buen resultado), nunca confinó a la población

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Documento – propuesta sistema de cuidados

EL CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR. UNA PROPUESTA PARA CUBRIR NECESIDADES ESENCIALES DE CUIDADO, CREAR EMPLEO Y AVANZAR HACIA LA IGUALDAD DE GÉNERO
Coordinado por VICENÇ NAVARRO y MARÍA PAZOS MORÁN
Investigadores/as: POL CARRIÓN HUGUET; CRISTINA CASTELLANOS SERRANO; ROSA MARÍA MARTÍNEZ; FERRAN MUNTANÉ ISART y MERCEDES SASTRE GARCÍA.
Ver documento completo aquí

¡Conciliación otra vez no, gracias!

Últimamente están proliferando propuestas de «Apoyo a las familias para conciliar la vida familiar y laboral cuando concurran circunstancias excepcionales relacionadas con la COVID19» (esta es la formulación de CCOO, pero las demás son del estilo). Todas ellas dan por supuesto que «las familias» necesitamos medidas «de conciliación» para cuidar en casa porque los servicios públicos de atención a la dependencia y de educación (y cuidado) infantil serán aún más deficientes que antes del confinamiento.

Dejémonos de eufemismos; si los servicios públicos no vuelven a funcionar con normalidad  y reforzados, y si no se eliminan las trampas que impiden el uso igualitario de los permisos por nacimiento (como demanda la PPIINA), las mujeres nos veremos cuidando en casa, más que hasta ahora y en condiciones aún más draconianas.

El término «conciliación» surgió cuando, en la ola feminista de los años 1960, las mujeres abandonamos masivamente nuestra antigua posición de amas de casa. A partir de ahí, fueron estableciéndose «facilidades» para que las mujeres abandonen (parcial o totalmente) sus empleos cuando hay necesidades de cuidado en las familias.

Pero las mujeres fuimos viendo que la conciliación era una trampa que nos hace cuidar y trabajar en condiciones precarias, mientras que los hombres siguen alejados de los cuidados y detentando las posiciones preeminentes en el empleo. Así descubrimos el término «corresponsabilidad»: queremos que los hombres asuman la mitad del cuidado y queremos tener las mismas oportunidades en el empleo. La única manera de conseguir estos objetivos es la universalización de los servicios públicos de cuidado, los permisos igualitarios y las jornadas de trabajo a tiempo completo cortas y estables.

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Contra la doctrina del shock patriarcal

La historia demuestra que solo la movilización feminista puede mantener las conquistas de las mujeres, siempre amenazadas. Y también se cumple en este ámbito la doctrina del shock: las situaciones de emergencia, con la población atomizada y los medios de comunicación des-enfocados, son proclives a la imposición de medidas en contra de la mayoría y a retrocesos en derechos. Este, por sí solo, es un factor de preocupación por el avance del feminismo en este momento.

El confinamiento ha tenido consecuencias terribles para las mujeres. En el empleo, ya ocupaban los puestos de trabajo y los tipos de contrato más precarios en todos los sectores. Además, el sector servicios (femenino) se ha visto más afectado que sectores masculinos como construcción, industria o transporte de mercancías. La economía sumergida (mayormente femenina) está fuera de cualquier medida paliativa. Muchas de las mujeres que fueron animadas por las instituciones a convertirse en autónomas «emprendedoras» están en la ruina.

La división sexual del trabajo no se ha atenuado sino todo lo contrario, lo que era esperable, como también lo era que muchos hombres se hayan lanzado a hacer la compra justamente cuando esa era la única manera de salir de casa (anecdótico, sí, pero significativo).

Todas las señales indican también que han aumentado sustancialmente los abusos sexuales y las demás formas de violencia machista contra mujeres y  niñas. En España, las llamadas al 016 en abril aumentaron en un 60% respecto al mismo mes del año anterior, y podemos imaginarnos que muchas ni siquiera habrán podido llamar.

El teletrabajo con flexibilidad de auto-organización será útil para algunas personas, pero no olvidemos que eso solo es posible en determinados sectores y profesiones. Y no olvidemos tampoco que aumenta la carga y el estrés de las mujeres. Por ello, creo que defender el teletrabajo como medida de conciliación impide abordar el problema general y establecer sistemas efectivos para la mayoría.

Pero vayamos a las medidas económicas y sociales adoptadas desde el gobierno. Por cierto, esas medidas no han venido acompañadas de una consideración de su impacto de género, infringiendo la propia ley de Igualdad. ¿Cuestión de urgencia? Pues hágase ahora sin perder ni un minuto más. A continuación van algunos elementos para esa evaluación, porque aún podemos cambiar de rumbo.

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Consejos para evitar el confinamiento y el colapso

Cada mañana nos despertamos (si hemos dormido) a este arresto domiciliario de toda la población que casi nadie hubiera podido anticipar. Ahora se nos anuncia que nunca recuperaremos la libertad más que de forma provisional y parcial. Se nos augura un segundo gran encierro para dentro de unos meses y se nos dice que tendremos que acostumbrarnos a «una nueva normalidad».

Sigue pendiente el debate sobre si este confinamiento era una medida adecuada, y si era necesario hacerlo tan estricto como en España, o se podría haber optado por la orientación de países como Suecia, tal como se explica aquí. Tendremos que evaluar la relación del pánico generado con el abandono o encierro en condiciones dantescas de muchas personas mayores, esas a las que se trataba de proteger, y con el colapso de las urgencias en los hospitales.

Tendremos que evaluar también las consecuencias del confinamiento sobre los derechos humanos, la violencia de género, los suicidios, los brotes sicóticos y otras enfermedades. Y, por supuesto, sobre la multiplicación del número de personas que no tienen para comer, en nuestro país y en los demás. La pobreza mata, recordemos.

Pero la cuestión ahora es si podríamos prevenir que los confinamientos y el distanciamiento social sean la «nueva normalidad».

Nos enfrentamos a amenazas letales relacionadas entre sí: crisis climática; contaminación del aire, del suelo y de los alimentos; aumento exponencial de las enfermedades; crisis sanitarias, debacle de los servicios públicos; desigualdad social y la pobreza extrema; crisis migratorias y de derechos humanos… Podríamos visualizar un esquema con estos elementos y flechas que los unieran a todos con todos.

No pretendo dejar de hablar del coronavirus, al contrario, porque esta crisis es la cristalización de todas las demás; el callejón sin salida (metafórica y literalmente) al que hemos llegado; el mazazo en la cabeza que se nos ha dado a la humanidad y del que podríamos sacar conclusiones sensatas para abandonar nuestro actual rumbo insensato hacia el colapso.

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