Preguntas sobre la atención a la dependencia para los partidos políticos

Para el acto organizado por la Plataforma por la Remunicipalizacion de los Servicios Públicos, 18/03/2026

España solamente dedica a Cuidados de Larga Duración un 1% del PIB, con lo que se sitúa a la cola de la UE (solo por delante de Portugal, Italia, Estonia, Hungría, Polonia y Grecia); y este gasto aumenta a menor ritmo que las necesidades. Pero no solo hay que aumentar el gasto, también hay que utilizar los recursos de manera justa y eficiente

La Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia establece el «derecho a la promoción de la autonomía personal y atención a la situación de dependencia», pero no el DERECHO a la ATENCIÓN SUFICIENTE, ni GRATUITA, ni DE CALIDAD, como sí lo hace la Ley General de Sanidad, o la Ley de Educación (ahora ya a partir de los 3 años). ¿Qué hace a la Dependencia diferente de la educación o la sanidad? ¿Por qué hay copago en los cuidados a personas en situación de dependencia pero no en educación básica o en sanidad?

Pregunta 1.- ¿La atención a la dependencia debería ser un servicio público como la educación básica o la atención sanitaria? En ese caso, ¿por qué sigue dentro de los servicios sociales? ¿Propone tu partido que se cree un sistema público de atención a la dependencia independiente (como lo son Sanidad o Educación) en el que se reconozca el derecho a la atención gratuita (universal), suficiente y de calidad por parte de los servicios públicos?

La Ley 39/2006 declara como objetivo «La permanencia de las personas en situación de dependencia, siempre que sea posible, en el entorno en el que desarrollan su vida». Por su parte, y muy recientemente, la Estrategia de Desinstitucionalización del Gobierno de España declara el objetivo de «Pasar del modelo de cuidados basado en la atención asistencial de personas en institucionesa un modelo de atención comunitaria y personalizada, donde las personas pueden elegir donde vivir «… ejerciendo «el derecho a vivir en familia»

Pregunta 2.- ¿Sería posible proporcionar atención suficiente y de calidad a las personas con dependencia severa en casa? ¿Cuántas personas con trabajo digno se necesitan para atender correctamente a un gran dependiente en un domicilio particular? ¿Cuál sería aproximadamente la ratio nº de personas con empleo de calidad por gran dependiente en atención residencial de calidad suficiente? En definitiva, ¿cree tu partido que es posible atender a todas las personas grandes dependientes en sus hogares, con atención suficiente y de calidad, con trabajo digno y sin obligar a alguna mujer de su familia a convertirse en cuidadora 24/7/365 (o en el mejor de los casos con un «respiro» durante las escasas horas de atención a domicilio)? Sigue leyendo

Documento – propuesta sistema de cuidados

EL CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR. UNA PROPUESTA PARA CUBRIR NECESIDADES ESENCIALES DE CUIDADO, CREAR EMPLEO Y AVANZAR HACIA LA IGUALDAD DE GÉNERO
Coordinado por VICENÇ NAVARRO y MARÍA PAZOS MORÁN
Investigadores/as: POL CARRIÓN HUGUET; CRISTINA CASTELLANOS SERRANO; ROSA MARÍA MARTÍNEZ; FERRAN MUNTANÉ ISART y MERCEDES SASTRE GARCÍA.
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Las de otra pasta

Una de las imágenes que se grabaron a sangre y fuego en mi cerebro infantil fue la de un terrateniente dando un melón medio podrido a un mendigo. Luego aprendí conceptos que, curiosamente, no se enseñaban en la escuela en aquellos tiempos oscuros. Aprendí que desde 1948 ya existía la Declaración de los Derechos Humanos, aunque es cierto que no se toma tan en serio como debiera.  Aprendí que, tras duras luchas, la clase obrera ha conquistado derechos laborales, e incluso hay un Estatuto de los Trabajadores.

Nuestra sociedad ha cobrado conciencia de derechos como el de una vivienda digna, un trabajo decente, unos ingresos mínimos, integridad física y moral. Cuando estos derechos se vulneran, se produce un rechazo social.

Pero desgraciadamente esta sensibilidad hacia la injusticia, ese sentido de la equidad y de la solidaridad arduamente forjada, aún no se aplica a los colectivos femeninos, y en particular a los que realizan tareas de cuidados.

Las mujeres que cuidan en su hogar a personas dependientes (llamadas «cuidadoras informales») están de servicio día y noche, 7 días a la semana y 365 días al año.  Casi medio millón de ellas están recibiendo la prestación por cuidados en el entorno familiar de la Ley de Dependencia (llamada popularmente «paguita»), cuyo importe mensual es bastante menor que la mitad del salario mínimo. ¿A cómo les sale la hora? Más que nada, se dice, y es verdad; tan verdad como lo es un melón medio podrido.

Otras tienen la suerte de ser sustituidas por las auxiliares de ayuda a domicilio durante un par de horas diarias. Se llama popularmente «prestación de respiro», y es incompatible con la «paguita». En todo caso, con «paguita» o con «respiro», ¿dónde están sus derechos humanos y laborales?

Las auxiliares de ayuda a domicilio, por su parte, son víctimas de empresas «multiservicio» que reciben de los ayuntamientos 17 euros por hora y a ellas les pagan 7. Afortunadamente estas trabajadoras se están organizando y acaban de presentar el documental «Las hadas existen«. En ella denuncian sus intolerables condiciones laborales. No se lo pierdan.

Las empleadas de hogar están de servicio 24 horas al día durante 6 días a la semana, pero los llamados «tiempos de presencia» no se consideran trabajo. A nadie se le ocurriría no considerar trabajo las guardias nocturnas del personal médico, de los trabajadores de recepción en los hoteles, de los vigilantes nocturnos, de los policías, de los bomberos…  Pero a las mujeres que cuidan no se les aplican los mismos criterios que a los «trabajadores».

Cuando digo que no entiendo cómo todas esas mujeres soportan semejantes condiciones, frecuentemente oigo la respuesta «es que están hechas de otra pasta». Yo no lo creo así. Creo que la pasta humana es la misma, pero nuestra sensibilidad depende del sistema social.

Estamos en un sistema en el que a las mujeres no se nos ve, y a las mujeres pobres mucho menos. Un sistema en el que las mujeres estamos excluidas del sistema. Una auxiliar de ayuda a domicilio lo decía muy elocuentemente en el documental antes citado: «somos las nadie».

Ojalá la actual ola feminista acabe con la excepcionalidad femenina y nos eleve a la categoría de simples seres humanos. ¡Feliz ocho de marzo combativo!

Artículo publicado en el blog Al Final del Tunel de la Fundación Luz Casanova