Si todo lo que concierne a la ideología patriarcal está impregnado de emocionalidad, el asunto de la prostitución se lleva la palma. Cuando se habla de prostitución todo se desdibuja, se trastoca, se confunde, hasta tal punto que cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia.
Un ejemplo es esta «noticia», repetida en similares términos en muchos medios: bares ofrecen felaciones «a cambio de copas gratis«, o incluso «a cambio de barra libre«.