El embarazo de Susana Diaz como oportunidad

En publico.es

La Presidenta de Andalucía está embarazada y todos los medios de comunicación se lanzan a las especulaciones: ¿influirá este acontecimiento en el calendario electoral? ¿Qué repercusión tendrá sobre sus tareas de gobierno?

Por otro lado, los mismos medios preguntan a diestro y siniestro: ¿cree usted que  la presidenta debería tomarse sus 16 semanas de maternidad para dar ejemplo, al contrario de lo que hicieron Soraya Sáenz de Santamaría y Carme Chacón? Así, mal si Díaz se coge el permiso, y mal también si opta por no hacerlo.

He aquí una oportunidad para reflexionar sobre tamaño disparate. ¿No es curiosa esa permanente exigencia a las mujeres de que hagan algo y a la vez lo contrario? O aún peor: como nadie puede tocar las campanas y estar en la procesión, la pregunta siguiente es qué hace Susana Díaz en ese alto cargo si ello implica necesariamente tener que elegir entre ser una mala presidenta o una mala madre. A Segolene Royal se lo preguntaron explícitamente cuando se presentó a las elecciones presidenciales francesas: “¿Quién va a cuidar de sus hijos?”. Y ella se vio obligada a justificarse: “Ya son mayores”.

Por otro lado, es curiosa la pertinaz sorpresa ante algo que ya se ha producido tantas veces. ¿No ha sido ya demasiada noticia la descendencia de las políticas? En cambio, nadie repara en que un político vaya a tener una criatura. Con algunas excepciones, bien es verdad, pero en esos casos la noticia es que se tomen dos semanas de permiso, como hizo Jordi Sevilla cuando era ministro, o una semana a tiempo parcial, como Tony Blair cuando era presidente. Una o dos semanas en lugar de nada, porque en general pareciera que los hijos/as de los hombres políticos se cuidaran solos.

El caso de las mujeres y los hombres políticos es excepcional, pero tiene un efecto simbólico importante. Simbólico es que hoy en España, cuando nace una criatura, el padre solamente tenga dos semanas de permiso, o sea la octava parte que la madre. Por el contrario, imaginemos que el permiso de paternidad se equiparara al de maternidad, como propone la PPIINA, de tal forma que los padres tuvieran sus 16 semanas intransferibles y pagadas al 100% para poder ejercer su derecho en igualdad con las madres: ¿se le harían entonces las mismas preguntas a las políticas? Estoy segura de que los medios buscarían a los políticos para ver si daban ejemplo a los hombres, y así todos ejercieran el derecho y el deber de cuidar a sus hijos que la ley les habría concedido. O, si reconocieran que el puesto de ministro o presidente es excepcional, la misma excepcionalidad se aplicaría a las ministras y presidentas.

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Curso Economía, Políticas Públicas e Igualdad de Género en el IEF

La semana que viene empieza el curso que hemos organizado en el Instituto de Estudios Fiscales. 

En este curso/seminario discutiremos sobre cómo las políticas actuales están promoviendo la desigualdad y cómo deberían cambiar para asegurar la igualdad de derechos y oportunidades entre todas las personas, sin olvidarse de las mujeres.

Para todo esto, es necesario comprender algunos fenómenos y el impacto sobre ellos de las políticas públicas. Así que también discutiremos de demografía, de mercado de trabajo, de fiscalidad, de la relación entre todos estos temas con la eficiencia económica y la sostenibilidad…

El profesorado, además de yo misma: Coral del Río, Carmen Castro, Bibiana Medialdea y Gregorio Rodriguez Cabrero.

Me gustaría que todas las personas interesadas se enteraran y pudieran participar. Aún quedan unas pocas plazas. La matrícula es gratuita.

 

 

Cuidados, hombres y mujeres: tres posibles directivas europeas para la igualdad salarial

La brecha salarial entre hombres y mujeres apenas ha variado en los últimos años. Para recordárnoslo, la Comisión Europea celebra cada año el día europeo por la igualdad salarial, de fecha variable según los cálculos anuales. Así, en 2013 y 2014 esta celebración ha tenido lugar el 28 de febrero, ya que “las mujeres deben trabajar actualmente de manera «gratuita» 59 días hasta situarse en el mismo nivel salarial que los hombres” (ver nota de prensa de la CE). Otra de las iniciativas de la Comisión Europea es un video en el que muestra la injusticia que supone la brecha salarial de género y concluye con la frase: “Actúa contra la brecha salarial”. La pregunta inevitable es: ¿cómo siguen sin verse los frutos de tantos esfuerzos y desvelos?

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Entrevista sobre Desiguales Por Ley en Deia

Por Nekane Lauzirika.

¿Realmente las políticas públicas van contra la igualdad de género?

– Hemos llegado a una situación que se llama igualdad formal ante la ley; las normas ya no discriminan hombres/mujeres, esposas/maridos… todos tenemos los mismos derechos en el Código Civil, pero luego están las leyes económicas que determinan las condiciones de vida de las personas y que dejan mucho que desear para las mujeres; hay que cambiarlas.

¿Por ejemplo?

-La atención a la dependencia. Cada país tiene un sistema. Según las leyes que tenga y las provisiones de seguros públicos o privados se configura una forma de atención a la dependencia. Los nórdicos optan por una atención a cargo de los sistemas públicos; sin embargo países más patriarcales y tradicionales como Alemania o España han apostado en las prestaciones por el cuidado en casa; porque siga siendo la familia, convenientemente incentivada, la que se ocupe del cuidado de los dependientes.

Cuando se dice la familia, quiere decir la mujer.

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Mónica de Oriol: ¿lo que no se nombra no existe?

La Presidencia del Círculo de Empresarios de Madrid se ha disculpado por la forma de sus declaraciones pero ha reiterado que su intención era poner sobre la mesa un gravísimo asunto: “Las empresas prefieren contratar mujeres menores de 25 años o mayores de 45 para evitar el ‘problema’ de que se queden embarazadas”. ¿Cierto o falso? De los numerosos estudios al respecto, tomemos uno reciente: casi un 50% de mujeres declaran que la maternidad afecta negativamente a su trayectoria laboral. Respecto a la selección de personal en las empresas, más de la mitad de las personas encuestadas piensa que se discrimina a favor de los hombres. En conclusión: si eres madre el mercado de trabajo te penaliza. Si no lo eres también, por el solo riesgo de serlo.

Así pues, el problema existe.

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