Carta abierta a Mónica Oltra sobre los vientres de alquiler

Querida Mónica, tu reciente artículo sobre los vientres de alquiler me preocupa y me duele. Como sabes, muchas feministas estamos extremadamente preocupadas por la regularización-legitimación-normalización social de esta práctica que se prepara. Sabemos, por la experiencia en otros países, que cualquier regularización sería un triunfo de las empresas que hoy ya operan a la luz del día nutriéndose de las granjas de mujeres contratadas que a ti y a mí nos ponen la carne de gallina. Volveré sobre esto.

Tu artículo empieza con una declaración que da esperanza: “la maternidad no se subroga“. De tu explicación en lenguaje jurídico se deduce que nadie puede (debería poder) renunciar a su maternidad en favor de otra persona mediante un contrato. Hasta ahí de acuerdo, y eso mismo es lo que dice la ley española actualmente: que todo contrato de subrogación (con o sin precio, es decir, sea donación o venta) será nulo de pleno derecho.

Así que me cuesta comprender que tú saques la conclusión contraria, y así pases en el mismísimo siguiente párrafo a defender que sea legal eso que tú llamas “donación de la capacidad de gestar“. Aunque, y eso sí que me cuesta comprenderlo, defiendes que vaya acompañada por “una indemnización establecida normativamente acorde a lo que supone un embarazo, para lo cual disponemos de múltiples baremos que podemos aplicar por analogía“. O sea, ¿donación con indemnización? Perdona, pero este es un eufemismo más, por si hubiera pocos en este tema.

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La Comisión Europea y la conciliación: de mal en peor

En un reciente artículo, las Comisarias Europeas de Empleo y de Justicia presentan la nueva propuesta de Directiva de La Comisión Europea sobre Conciliación de la vida laboral y familiar. Constatando que hoy en día, “sigue siendo más probable que sean las mujeres las que se queden en casa cuidando de los hijos o de familiares mayores y no los hombres”, las comisarias declaran la necesidad de “mejorar la conciliación” y “asegurarnos de que la carga de las responsabilidades familiares no recaiga de manera desproporcionada en las mujeres”. Loables intenciones, ¿pero en qué se concretan?

La PPIINA explica en este comunicado las trampas que encierra esta nueva propuesta de Directiva europea; trampas que pueden pasar desapercibidas por venir inmersas en una regulación enmarañada que, además, declara como objetivo la igualdad. Por eso, conviene ver el asunto en su conjunto antes de entrar en los detalles que nos dificultan ver el bosque.

La propia CE reconoce, incluso en su propuesta de Directiva, la incontestable evidencia de que los hombres se toman masivamente los permisos cuando son intransferibles y pagados a tasas mayores del 80%, pero en general no se los toman cuando alguna de esas dos condiciones no se cumple. Así que, si la CE quiere conseguir un uso equilibrado de los permisos por parte de hombres y mujeres, basta con que conceda a los padres un derecho que ahora se les escamotea, estableciendo para cada persona progenitora un permiso de igual duración, intransferible y pagado al 100% durante el primer año de vida de su criatura, tal como propone la Plataforma internacional PLENT, y en España la PPIINA.
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Cuerpos de mujeres y derechos humanos: ¿qué debate?

Solo Ciudadanos aboga abiertamente por el derecho a alquilar el útero de una mujer para uso reproductivo, pero en todos los partidos políticos encontramos líderes que nos obsequian con la expresión “hay que abrir el debate”. Así lo ha declarado el reciente Congreso del PP, y muchos medios de comunicación se han lanzado a la tarea a bombo y platillo.

En este debate, la referencia principal parece ser el deseo, convertido en un supuesto derecho, de alquilar cuerpos de mujeres  como vasijas para gestar óvulos y/o espermatozoides; y la ausencia principal es el deseo y los derechos de las mujeres objeto de esa operación. La pretensión de los arrendatarios es que se reconozca validez legal a los contratos privados por los que las madres se comprometen a entregar a sus futuros bebés; que se permita la reproducción asistida consecuente; y que los arrendatarios se consideren los padres de los bebés a todos los efectos desde el mismo momento de la firma, incluyendo la futura inscripción a su nombre en el registro civil, e independientemente de la voluntad posterior de la madre. Son muchas cuestiones, relacionadas pero diferentes.

Junto a la afirmación “ ¡son nuestros hijos!“, nombre que hábilmente han elegido como nombre de su asociación, aparecen idílicas imágenes de niños. Esconden así el problema de cómo los han adquirido. Si comprar niños no es legítimo, ni por tanto legal. ¿Por qué debería serlo comprarlos en un mercado de futuros?

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Entrevista en Cadena Ser Burgos

Linko aquí la entrevista que me ha hecho Rosalía, de la Cadena Ser de Burgos. Una conversación muy agradable con una periodista super-profesional y comprometida con el feminismo.

http://play.cadenaser.com/audio/071RD010000000031935/

Estuvo genial la jornada de debate en el Ayuntamiento de Burgos. Tuve ocasión de comprobar cómo ha avanzado nuestro nivel de conciencia. Ya no nos dejamos engañar por esos llamados “derechos de las mujeres” ni por la mística de la maternidad. ¿Nos engañarán a pesar de todo? ¡Esperemos que no se frustre esta oportunidad histórica!

Y, lo que es muy importante, un viaje muy placentero en compañía de Angeles Briñón y Paco Rozas

¿Salvadas por Salvados?

Este programa de Salvados, que se anunciaba como “La carga de ser mujer”, fue una ocasión fallida de abordar con seriedad este tema. En él, el relato de mujeres acerca de las dificultades que se encuentran en el día a día se adereza con algunos datos, de los que se deduce que nos tratan mal las empresas, los medios de comunicación, los libros de texto, etc., etc. Esa simple puesta en común en torno a las preguntas ingenuas de si hay o no machismo, o de si hay o no desigualdad, podría haber sido novedosa hace 40 años, pero a estas alturas es como descubrir el Mediterráneo.

Resulta notoria la ausencia de profesionales feministas que podrían haber aportado una mirada más profunda. Por ejemplo, ¿tienen relación estos fenómenos entre sí y con otros no nombrados, a pesar de su sangrante importancia, como la violencia de género? ¿Son inevitables? ¿Cuáles son sus causas y sus consecuencias? Porque no se trata solamente de recordar datos, ya de sobra conocidos, sino de analizar la naturaleza del problema y, como sugería Pierre Bourdieu, responder a la pregunta relevante en todo fenómeno social: ¿Cómo es que esto es así, y no de otra manera?

Pero lo más interesante es que para ilustrar, se supone, la vida de las mujeres en este país, se eligieran precisamente dos casos extremos: uno el de mujer con dos hijos y ama de casa a tiempo completo. El otro el de mujer altísimamente cualificada, cabeza de familia, sin hijos y con marido dependiente.

Según datos de la Agencia Tributaria, en 2014 había menos de 3 millones de mujeres casadas dependientes económicamente de sus esposos y aproximadamente 400.000 mujeres con esposos dependientes. Si comparamos estas cifras con los casi 11 millones de mujeres que había en el mercado de trabajo ese mismo año, podemos afirmar que los casos elegidos por Salvados son francamente minoritarios y no representan, ni de lejos, a la población femenina española. Como señaló en el programa la camarera de piso participante, la mayoría de las mujeres no podrían elegir ninguno de esos estatus, aunque quisieran.

Si quieren o no quieren es una pregunta que se presta a mucha manipulación. El sistema intenta hacer creer a las mujeres que “eligen” su situación a base de repetir ese cliché contrario a toda evidencia material, con el inestimable concurso de los medios de comunicación. Es curioso que todas las participantes en el programa coincidían en que ellas no han sacrificado nada: las profesionales sin hijos declaran que no han sacrificado nada; el ama de casa declara que lo suyo “no debe entenderse como sacrificio”; y la Práctica de puerto vive su renuncia a la maternidad como una elección que le hace feliz. Pero, ¿qué hubiera sucedido si ellas mismas hubieran intentado elegir otra cosa?

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