Ryanair vende sexualmente a sus trabajadoras

Gracias a que Luis Robles me lo contó escandalizado mientras volábamos a Mallorca para embarcarnos, he descubierto que Ryanair explota sexualmente a sus azafatas: cada año hace un calendario en el que exhibe a 12 de ellas como reclamo sexual. Según se puede leer en la web, su director de recursos humanos y responsable de las tripulaciones, Eddie Wilson, dice  cosas como “el personal de vuelo de Ryanair levanta la temperatura de cabina con el calendario más caliente de 2008” o “los pasajeros podrán llevarse a casa una docena de las tripulantes de cabina más impresionantes de Europa”. Los videos publicitarios (supuestamente a partir de las sesiones fotográficas)  son cada año más largos y más descaradamente porno; y terminan anunciando la compañía como la de “the lowest fares and the most gorgeous girls“.

Ryanair comercia con todo. Por cobrar, hasta planean cobrar por hacer pis. Pero esto de vender a las azafatas dicen que lo hacen… ¡por caridad! Como lo oís: el truco es destinar los beneficios de la venta de los calendarios (10 euros cada uno) a los niños huérfanos. Así, ni siquiera pagan a las azafatas por posar (es voluntariado!). Claro, ‘olvidan’ los beneficios de la utilización de calendarios y videos en la web de la compañía, super-campañas publicitarias sin pagar ni un duro a las modelos, ¡todo queda en casa! Me pregunto: los fotógrafos, técnicos, ejecutivos de Ryanair que participan en la elaboración de todo este material, ¿también lo harán por caridad? Me temo que no, que solo las modelos.

Lo ha denunciado el National Women’s Council of Ireland (por supuesto, Ryanair se apresuró a llamarles ‘aguafiestas’ y ‘anti-caritativas, así como a defender ‘la belleza’ y ‘el derecho a quitarse la ropa libremente’).  También lo ha denunciado FACUA. Pero no parece que las autoridades se sientan especialmente concernidas, porque no han actuado contra estas prácticas, a pesar de que FACUA explica bien que van en contra de la Ley General de Publicidad.

En 2007, cuando aún estaba la operación en sus inicios, el Instituto de la Mujer emitió un comunicado que rezaba: “...pese a considerar positivo el propósito de las participantes y la finalidad benéfica de la acción a la que se dirige…“, lo cual para mí es situarse de entrada en el terreno equivocado (y del enemigo). Porque no se trata de juzgar el propósito ni la supuesta finalidad declarada por las personas participantes, ni de discutir si lo hacen ‘voluntariamente’. Se trata de ver si se ajusta a derecho y si es tolerable utilizar a las personas trabajadoras como reclamo sexual.

Muy frecuentemente, las vejaciones y abusos por parte de personas en situación de poder se intentan justificar por el consentimiento, eso no es nada nuevo. Pero ya hace mucho tiempo que las leyes ignoran ese argumento, desde la Ley de Arrendamientos Urbanos al Estatuto de los Trabajadores. En primer lugar porque no existe libertad cuando hay una asimetría de poder. En segundo lugar porque los abusos establecen precedentes que perjudican a todo el colectivo afectado. Por eso los convenios colectivos se cuidan muy bien de establecer límites, sin permitir la posibilidad de traspasarlos ‘voluntariamente’.

Este caso me parece mucho más grave que cualquier otra utilización de ‘la mujer’ en la publicidad. Afecta al estatus laboral de una profesión que a duras penas se estaba consiguiendo zafar de esos graves estereotipos que ahora se resucitan en su peor versión. Afecta a todas las mujres, pues si se hace con las azafatas, ¿por qué no con las secretarias, etc etc?. En fin, al mezclar todos los ingredientes del abuso y de la denigración de la imagen femenina, y añadir una buena dosis de cinismo machista, la mezcla se hace explosiva.

En el vuelo de vuelta, en medio de un calor sofocante, les dije a una parejita de jóvenes que tenía al lado: “Cuánto creéis que costará el aire acondicionado?” Y él contestó todo serio: “El aire es gratis“. Pero quizás tuviera razon el chico en no pillar la broma a la primera, porque no parece que les falte imaginación para llegar a cualquier cosa; por mucho que lo de abusar de las trabajadoras sea viejísimo, eso sí.

Desaniman las intrincadas y variadas armas del Patriarcado. Desanima la connivencia de los organismos públicos que deberían perseguir estas prácticas ilegales. Pero así es de difícil el feminismo. A pesar de todo, ¡contrapongamos el optimismo de la voluntad al pesimismo de la razón y sigamos en la lucha! Felices vacaciones y feliz vuelta con energía para seguir… ¡hasta la victoria, siempre!

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