Yes, we PLENT ! ¡Sí PPIINA!

El pasado viernes nos reunimos en Madrid personas de Suecia, Islandia, Polonia, Dinamarca, Israel… y por supuesto un nutrido grupo de personas españolas de la PPIINA. Allí quedó constituida la PLENT (Platform for Equal, Non Transferable and Fully Paid Parental Leave). Nos constituimos como plataforma global de reivindicación única, al igual que la PPIINA, no porque pensemos que no hay otras muchas cosas que reivindicar y que cambiar, sino porque estamos firmemente convencidos/as de que esta reivindicación sintetiza la orientación a la igualdad total.

Al día siguiente, sábado 11 de diciembre de 2010, fue la jornada de la PPIINA en el Museo Reina Sofía, en la que también se presentó la PLENT.

Todo el equipo de trabajo de la PPIINA nos empleamos a fondo. Fue, y es, un placer trabajar con tanta gente compartiendo la misma ilusión por otro enfoque del mundo, por una sociedad igualitaria y libre, por una militancia que nos enriquece mutuamente y nos divierte. Creo que todas estas energías positivas hicieron que todo saliera genial, y que toda la gente que participó se impregnara del buen ambiente. He aqui un resumen de la jornada.

Tanto en la PPIINA como en la PLENT, la misma sensación: parece mágico que haya tanta conexión cuando lo que nos une explícitamente es solo una frase(‘permisos iguales, intransferibles y pagados al 100%’). Pero no es mágico, es que verdaderamente hemos imaginado juntas/os que la eliminación de la división del trabajo es posible.

Y no os perdáis los dos videos de la PPIINA (que también presentamos allí): el explicativo de la reivindicación (‘De las cuotas masculinas a la paridad en el cuidado‘) y el ilustrativo de las actividades (‘Quienes somos’).

Solo necesitamos seguir siendo realistas y saber que la lucha es larga y difícil; no desfallecer ante la dificultadad que tiene para abrirse camino una reivindicación tan evidente. Porque hemos de ser conscientes de que, como dice Gertrud Ästrom, lo que pedimos es por ahora una utopía. Una ‘real utopia’, dice Janet Gornick. Así que seamos realistas, ¡pidamos lo imposible!

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