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Democracia real ya: ¡feminismo práctico!

En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keines: «La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s,  hemos sido educad@s en ellas».

¿Qué hacer? La discusión teórica es importante, pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.

Es difícil, o imposible, acabar en una sola sesión con todo lo que lleva a alguien a afirmar que feminismo es machismo pero al revés. Sin embargo, no podrán rechazarse las reivindicaciones feministas concretas si apelamos a las ideas de justicia y solidaridad, si demostramos que no se trata ni más ni menos que de no olvidarse de temas importantes que nos afectan a todos/as.

Por ejemplo, ¿alguien podría negarse a pedir la universalización del derecho a la educación infantil desde los 0 años? No figura en la lista de reivindicaciones aprobadas por ahora, aunque se habla de servicios públicos. Me temo que, una vez más, los chicos tienden a olvidarse del cuidado de niños/as, como nunca les ha concernido… Pero no creo que lo rechazaran si se les recuerda.

Otro ejemplo: en los manifiestos se habla de ‘aplicación de la Ley de Dependencia’. Supongo que no se les ocurre que la actual LD esclaviza a las mujeres cuidadoras. Si se les explicara, no creo que no pudieran comprender que hay que eliminar la paguita (artículo 18) y universalizar los servicios públicos.

¿Y cómo negarse a incluir la reivindicación de permisos iguales, intransferibles y pagados al 100% para cada progenitor/a? Es algo que beneficia a todos/as, aunque sea especialmente vital para las mujeres. Solo falta que lo saquemos a relucir en las asambleas para que inmediatamente se visibilice la injusticia que supone que a los hombres no se les conceden derechos para que puedan asumir sus tareas de cuidado.

Es más, ¿qué persona solidaria podría rechazar la reivindicación de ‘ni una persona por debajo del salario mínimo ni fuera del Estatuto de los Trabajadores’? Pues eso lleva inmediatamente a pedir la inclusión de las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social, la eliminación de los incentivos al tiempo parcial (contrariamente a la lista que, aunque habla de penalizar los contratos temporales, se refiere peligrosamente a aumentar las facilidades para las reduciones de jornada y ‘la conciliación’). Y así sucesivamente…

Me he referido aquí a algunos temas económicos (más en www.feminismoantelacrisis.com), pero lo mismo podría aplicarse a la exigencia de medidas efectivas contra la violencia de género, derechos sexuales y reproductivos, educación, etc etc.

¡Ánimo, compañeras!

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Comentario

  1. Estoy totalmente de acuerdo con esta idea del feminismo práctico y con el carácter pedagógico implícito en el mismo. Sin embargo, debo decir que algunos de los que abucheamos la colocación de esa pancarta lo hicimos desde una postura defensiva: basta ya de intentar pasar absolutamente todo por un tamiz feminista cuando, en este país, el feminismo institucionalizado o empoderado JAMÁS, insisto, JAMÁS integra, aglutina o (mucho menos) agradece a los hombres un determinado apoyo o logro social, sino, muy al contrario, se expresa en términos excluyentes y generaliza frecuentemente actitudes machistas a todo el universo masculino, como si los hombres fuésemos el eterno enemigo a batir. No importa que una inmensa mayoría de nosotros votemos los cambios que han hecho posible el avance feminista. No importa que una gran mayoría de nosotros renunciemos VOLUNTARIAMENTE a unos privilegios tradicionales muy injustos. El resultado tangible de ese apoyo es (por ejemplo) una legislación que, hoy por hoy, introduce el delito penal de autor y nos sitúa A TODOS LOS HOMBRES en un segundo nivel jurídico, como sujetos o ciudadanos de segunda clase, con penas mayores por el mismo delito. Trate usted de ponerse en el lugar de los que realmente defendimos activamente el feminismo y nos encontramos, ya maduritos, con este percal. Trate de pensarlo dos veces y, luego, adivine por qué éramos jóvenes y no tan jóvenes los que silbábamos a esa pancarta de Sol. Un cordial saludo.

  2. lo acontecido en valencia y Barcelona y otras ciudades donde las fuerzas de represión del estado han cargado contra los ciudadanos por pedir sus derechos se demuestra una ves mas que vivimos en una monarquía bananera donde los políticos solo se preocupan de los intereses de los ricos y poderosos el primer deber de un pueblo no es acatar las leyes sino hacerlas