Más sobre el infierno de la regulación de la prostitución en Alemania

Ya no podemos decir que no sabemos lo que pasaría si legalizáramos la prostitución o si adoptáramos la Ley Sueca.

Hace ya 17 años que Alemania tiró por el camino regulacionista y que Suecia tiró por el camino abolicionista (la Ley Sueca), así que podemos comparar los efectos de cada una de estas opciones.

En este artículo (en inglés)Ingeborg Kraus evalúa el efecto de la regulación en Alemania. Merece la pena leerlo porque da datos para quienes aún no sepan lo que pasa.

Aquí está la traducción al español

Su conclusión: hay que adoptar la Ley Sueca en Alemania.

En España aún estamos a tiempo de evitar el infierno de la prostitución en Alemania. La adopción de la Ley Sueca es urgente porque las mafias avanzan y se afianzan cada vez más; y mucho más cuando se les ha terminado el negocio en Francia (este país adoptó la Ley Sueca recientemente).

Ya un 39% de los hombres españoles compran prostitución regularmente. ¿Nos convertiremos, junto con Alemania, en el burdel de Europa? Por favor, compañeras feministas, ¡leed este artículo!

Sobre el modelo sueco, y como siempre que hablo de prostitución en este blog, linko aquí este artículo corto y clarividente

Compañeras que, con buena intención, decís que sois feministas y regulacionistas, ¡ya no podéis seguir diciendo que no sabeis lo que pasará!

 

 

Balas de fogueo contra la desigualdad salarial

El día 16 de Octubre, el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una moción presentada por Unidos Podemos  instando al Gobierno a adoptar medidas contra la brecha salarial entre hombres y mujeres. Esta noticia no tiene nada de novedosa; el pasado mes de febrero ya se aprobó, también por unanimidad, una moción similar presentada por el PSOE.

Pero lo peor es que la noticia tiene aún menos de esperanzadora. Claro que en principio no está mal que el Congreso de los Diputados reconozca que las mujeres cobran mucho menos que los hombres y que deberían tomarse medidas contra esta injusticia manifiesta. Sin embargo, reconocer un problema y decir que hay que hacer algo no es garantía de nada. Más aún, según lo que se haga puede terminar bien o mal.

El último ejemplo es el del pacto de Estado contra la Violencia Machista, que terminó mal, como se explica en este artículo. Es más, este resultado tan decepcionante de un proceso que ha tenido esperanzadas a tantas personas puede generar la falsa impresión de que, si después de tanto tiempo y energías no se ha arreglado nada, quizás será verdad que se ha hecho todo lo posible por eliminar “la lacra” de la violencia de género pero, ¡ay! quizás será que no tiene solución. Así, ahora solo quedaría pasar a la siguiente “lacra”, que después de mucho ruido puede terminar igualmente desactivada (que no eliminada). 

Esta teoría de las lacras es precisamente la trampa en la que estamos. Porque ahora parece que se avecina todo un proceso contra “la lacra” de la desigualdad salarial. Y para ello se nos presenta como un gran salto adelante esa nueva ley de igualdad salarial que incorpore “medidas de transparencia” para las empresas, pero sin abordar las causas de las diferencias salariales. Tanto PSOE como Unidos Podemos están preparando sendas Proposiciones de Ley al respecto. 

La directriz viene de Europa. De hecho, las medidas que ahora el Congreso reclama al Gobierno son las de la Recomendación de la Comisión Europea (CE) de 2014 “ sobre el refuerzo del principio de igualdad de retribución entre hombres y mujeres a través de la transparencia”. Leer esa Recomendación es un ejercicio muy recomendable para todas las personas que hayan concebido alguna esperanza en este nuevo proceso que se avecina; la mejor prevención para luego no quedar decepcionadas cuando se convierta también en agua de borrajas. 

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Hartas de aplaudir

Recientemente hemos recibido dos noticias aparentemente muy lejanas pero que, miradas en profundidad, tienen muchos puntos en común. La primera: las mujeres de Arabia Saudí podrán conducir vehículos. La segunda: la aprobación en el Congreso de los Diputados español del Documento final del Pacto de Estado Contra la Violencia de Género.

El embajador de Arabia Saudí en la ONU anunció a bombo y platillo que en su país las mujeres podrán conducir desde 2018. Podrán conducir, sí, aunque seguirán sin poder realizar actividades tan elementales como salir de casa sin un hombre guardián, abrir una cuenta corriente, entrar en un cementerio o trabajar en espacios donde haya hombres. En resumen, seguirán en régimen de literal secuestro. Para conducir tendrán que hacerlo embutidas en ese burka que, dicho sea de paso, dificulta la visión

Jaleándose a sí mismo, el embajador acompañó sus palabras con unos espontáneos y emotivos aplausos que tuvieron escaso eco en la sala. Los delegados allí presentes debieron tener la intuición incómoda de que algo iba mal, tanto como si aplaudían como si no. Quizás sintieron que, con ese anuncio, se evidenciaba la vergüenza a la que llevan demasiado tiempo contribuyendo. Porque es una verdadera vergüenza que esté admitido en la ONU un país que tiene a la mitad de su población secuestrada. Es una vergüenza que, ya que no se ha hecho antes, no se exigiera allí mismo que ese país, y todos los que aún no reconocen a las mujeres los derechos civiles, cambien sus constituciones y demás leyes urgentemente.

Buscad declaraciones de la ONU a favor de la igualdad de género y las encontréis a montones, sobre todo cuando se trate de hacerse la foto en fechas señaladas. Pero por favor no aplaudáis, son pura cosmética. No encontraréis ninguna condena a Arabia Saudí por las leyes y prácticas concretas que vulneran esa tan proclamada igualdad. ¿Para qué sirven tantas declaraciones, o incluso para qué sirve la ONU, si ni siquiera insta a esos países a liberar a las mujeres de la esclavitud?

ONU Mujeres convoca a la sociedad civil cada 5 años en Nueva York. Pero, por citar solo una anécdota, he tenido la terrible oportunidad de asistir en ese marco a un taller titulado “La Sharia como vía de liberación de la mujer”, que ONU Mujeres había permitido incluir en el programa.

En España, quizás nos sintamos tentadas a aplaudir el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género que el Congreso acaba de aprobar después de 11 meses, 43 sesiones y 66 comparecencias. Pero no lo hagamos sin antes leer las 213 medidas que lo componen. Parecen muchas, pero no es oro todo lo que reluce.

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Mi libro “Desiguales Por Ley” completo en PDF

Este libro es el resultado de mi trabajo como investigadora, docente y feminista.

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Título

Desiguales Por Ley. Las políticas públicas contra la igualdad de género.

Síntesis

En lo que conocemos como “mundo desarrollado”, la mayoría de la población se muestra a favor de la igualdad en las encuestas, las leyes ya no distinguen los derechos atendiendo al sexo de las personas, y en muchos países existen “políticas de igualdad”. ¿Cómo es posible que, a pesar de todo ello, persistan las desigualdades entre hombres y mujeres?

En este libro trato de explicar que, más allá de las buenas palabras, las políticas públicas vigentes proporcionan incentivos económicos al mantenimiento de la familia tradicional. A pesar de la retórica oficial, no se ofrecen condiciones materiales para la igualdad.

En el actual contexto de liquidación de las políticas sociales, se argumenta la necesidad de mantener y profundizar estas políticas y de eliminar sus actuales sesgos de género. Apoyándose en la experiencia internacional, esboza una vía para el cambio estructural a una sociedad compuesta por personas sustentadoras/cuidadoras en igualdad.

Este libro contradice de forma argumentada percepciones ancestrales firmemente arraigadas, como que la desigualdad beneficia a la economía, que son las mujeres quienes eligen especializarse en el trabajo doméstico y de cuidados, que los hombres siempre se negarán a asumir su parte y, en suma, que una sociedad igualitaria es utópica. Sobre todo, defiende que justicia social y de género son inseparables y que las reformas propuestas beneficiarán a todos los seres humanos.

Índice

  • PRÓLOGO de Soledad Gallego-Díaz
  • INTRODUCCIÓN
  • CAPÍTULO I: Bases para una economía política feminista
  • CAPÍTULO II: Sistemas de impuestos y prestaciones
  • CAPÍTULO III: ¿Caballerosidad impositiva? ¡No, gracias!
  • CAPÍTULO IV: La aplastante lógica del sistema de pensiones
  • CAPÍTULO V: Sistemas de atención a la infancia y a la dependencia… ¿para las mujeres?
  • CAPÍTULO VI: Hacia la igualdad

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Nota: este PDF es la primera edición. En la segunda edición hay tambien un epílogo de Bibiana Medialdea muy interesante.

Carta abierta a Mónica Oltra sobre los vientres de alquiler

Querida Mónica, tu reciente artículo sobre los vientres de alquiler me preocupa y me duele. Como sabes, muchas feministas estamos extremadamente preocupadas por la regularización-legitimación-normalización social de esta práctica que se prepara. Sabemos, por la experiencia en otros países, que cualquier regularización sería un triunfo de las empresas que hoy ya operan a la luz del día nutriéndose de las granjas de mujeres contratadas que a ti y a mí nos ponen la carne de gallina. Volveré sobre esto.

Tu artículo empieza con una declaración que da esperanza: “la maternidad no se subroga“. De tu explicación en lenguaje jurídico se deduce que nadie puede (debería poder) renunciar a su maternidad en favor de otra persona mediante un contrato. Hasta ahí de acuerdo, y eso mismo es lo que dice la ley española actualmente: que todo contrato de subrogación (con o sin precio, es decir, sea donación o venta) será nulo de pleno derecho.

Así que me cuesta comprender que tú saques la conclusión contraria, y así pases en el mismísimo siguiente párrafo a defender que sea legal eso que tú llamas “donación de la capacidad de gestar“. Aunque, y eso sí que me cuesta comprenderlo, defiendes que vaya acompañada por “una indemnización establecida normativamente acorde a lo que supone un embarazo, para lo cual disponemos de múltiples baremos que podemos aplicar por analogía“. O sea, ¿donación con indemnización? Perdona, pero este es un eufemismo más, por si hubiera pocos en este tema.

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