Un programa económico feminista para el nuevo gobierno

El nuevo gobierno tiene la oportunidad de demostrarnos a las mujeres españolas que está decidido a dar un golpe de timón para romper con la senda de desigualdad que las políticas públicas han transitado hasta ahora.

Un Ministerio de Igualdad no es mala noticia. Sin embargo, ya en 1995 en el Congreso de Pekín de la ONU se explicitó que no basta con organismos de igualdad que lleven a cabo las llamadas “políticas de igualdad”. Estas políticas siempre suponen menos del 1% del total del presupuesto público (el Ministerio de Igualdad en 2009 tuvo 81 millones de euros, el 0,47%). Por tanto, no se trata de que el Ministerio de Igualdad haga lo que pueda desde la marginalidad, sino de cambiar la corriente principal de las políticas públicas (la mainstream; de ahí el  términomainstreaming de género).

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Reforma de los permisos: una batalla crucial

Por fin el Pleno del Congreso de los Diputados va a debatir la reforma de los permisos propuesta por la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA) y recogida en una Proposición de Ley por Unidos Podemos-En Comu-Podem-En Marea. La reforma es una demanda social y aparentemente no tiene detractores. Pero en la tramitación se evidenciará el modelo de sociedad que defiende cada partido, y de la atención pública a esas diferencias depende el resultado.

Tradicionalmente, bajo la asunción de que a nosotras se nos da de maravilla y a ellos se les da fatal, se nos ha adjudicado a las mujeres la tarea de “criar ciudadanos” (Rousseau); y por supuesto la ciudadanía plena a los hombres. Hoy hemos comprendido que, si queremos una sociedad de personas sustentadoras y cuidadoras en igualdad, debemos potenciar que los hombres cuiden tanto como las mujeres. Y para ello es crucial un sistema de permisos que se lo permita. No estamos hablando de obligar (cada persona es libre) sino de permitir. Permitir a los hombres ser corresponsables por encima de las presiones sociales, educacionales y empresariales que hoy empujan a las mujeres a ser las principales cuidadoras y a los hombres a ser “ayudantes”.

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Permisos de paternidad y maternidad a reforma: trampas muy disimuladas

Cuanto más avanza el  consenso social a favor de repartir equitativamente el cuidado y el empleo entre hombres y mujeres (o sea, eliminar la división sexual del trabajo), más se complican las regulaciones de los permisos. En nuestro país hay 3 reformas propuestas: la de UP_ECP-EM, que adoptó el diseño de la PPIINA; la del PSOE y la de Ciudadanos.

Mientras que el diseño de la PPIINA es fácil de explicar (en este video de 2 mn. está todo), las otras dos reformas están llenas de “letra pequeña”. Son regulaciones con tantos entresijos que es desesperante tratar de entenderlas y de explicarlas. Hay cláusulas aparentemente contradictorias. Por ejemplo, Ciudadanos justifica los permisos transferibles (que llama “de libre distribución entre progenitores”) en aras de la “libertad de elección familiar”, pero luego pone las 10 semanas intransferibles “ininterrumpidas”, impidiendo a las personas progenitoras que elijan organizarse y turnarse como les convenga. O sea: libertad de elegir según qué.

Leyendo las Proposiciones de Ley nos encontramos con muchas complicaciones aparentemente innecesarias, como si quienes las hubieran redactado no tuvieran el don de la economía del lenguaje. Sin embargo, estas complicaciones no son nuevas y tienen una función: mediante argucias similares se ha conseguido que en la mayoría de los países europeos actualmente las mujeres cuiden a tiempo completo a sus criaturas practicamente el primer año completo (por lo menos) y que los hombres no se queden nada o casi nada de tiempo solos al cargo del bebé.

Claro, que si nos dijeran que iban a aprobar una Ley con ese efecto la rechazaríamos. Por eso todo se complica de tal forma que esos efectos no son evidentes sin conocer a fondo las experiencias de otros países. Además, la casuística se hace más variada. Incluso, tanto en otros países como en las regulaciones propuestas, cualquier afirmación podrá contradecirse con el argumento de que hay excepciones. El criterio de simplicidad es uno de los que deberían regir la actividad legislativa en democracia, precisamente porque legislar engorrosamente provoca indefensión en la ciudadanía.

El conocimiento de la realidad se dificulta aún más porque tampoco se publican ciertos datos clave, como por ejemplo el uso a tiempo parcial del actual permiso de paternidad español, o en qué medida las mujeres islandesas compatibilizan el permiso a tiempo parcial con la reducción de jornada por la parte que les tocaría ir a trabajar, convirtiéndose así en cuidadoras a tiempo completo a la mitad de paga. O, en los países en los que el permiso se puede tomar hasta los 12 años como en Suecia, tampoco se publica regularmente la edad a la que se lo van cogiendo los padres.- son datos que exigen estudios sociológicos, y para ello hay que tener interés en promovoerlos.

Pero sí hay una norma social en cada país que al final se descubre (aunque a veces hay conocer mucho un país para desvelar algunos secretos bien guardados que una vez descubiertos no te niega nadie), por mucho que haya casos minoritarios que la esconden (la “disfunción narcotizante”). Y esa norma social es la que sufren las mujeres. Y no es lo mismo el efecto de unos permisos que resultan en un uso tan desigual en Suecia que el efecto de la misma reforma en países con alto nivel de paro y de precariedad femenina como Estonia o España. A este respecto, debemos preguntarnos cómo es que Ciudadanos reivindica el modelo sueco precisamente para los permisos (muy desiguales allí), pero no para todo lo demás, que es lo que sí está bien en Suecia (en este artículo lo explico: “El ‘modelo nórdico’ de Ciudadanos)

Por todo ello, y considerando que estamos en un momento crucial, he elaborado este documento de comparación entre las reformas que hay actualmente propuestas en España:

Comparación de las reformas de los permisos propuestas y su uso esperado

De vuelta y de estreno

Durante los últimos meses he estado ausente de este blog, pero ha sido por una buena causa: estaba encerrada escribiendo mi nuevo libro “Contra el patriarcado. Economía feminista para una sociedad justa y sostenible“.

Estoy muy agradecida a Ana De Miguel y a Yayo Herrero por haber aceptado presentarlo conmigo este jueves 14 de Junio a las 19:00 en Traficantes de Sueños. Es una gran fortuna poder contar con sus aportaciones desde dos perspectivas fundamentales: la teoría feminista de Ana de Miguel y la perspectiva ecologista de Yayo Herrero.

Vivimos un momento emocionante y esperanzador. A la nueva ola feminista, y no por casualidad, se le ha juntado el cambio político: un presidente que se declara feminista, un gobierno con más mujeres que hombres (por primera vez en la historia de este país); mujeres feministas conocidas ocupando carteras y cargos importantes; una Vicepresidencia con la autoridad de Igualdad (también por primer vez)…

Las encuestas han aplaudido estos gestos, mostrando que la ciudadanía está por el cambio; por dar al nuevo gobierno el respaldo que necesita para la tarea de reconstruir lo destruido y no solo eso: de acometer los cambios estructurales largamente aplazados para atender el grito desesperado de todas las personas que están sufriendo; para reconocer los derechos humanos a todas y a todos.

No es fácil pero es posible. Lo argumento en este artículo titulado Un programa económico feminista para el nuevo gobierno. No solamente es posible sino que es urgente, porque ni las mujeres, ni la sociedad ni el planeta podemos esperar. El problema es que ese cambio perjudica los multimillonarios intereses de una minoría, y esa minoría está muy bien orgnizada y controla los hilos del poder. El gobierno tiene que ser valiente y no ceder ante las fuerzas reaccionarias.

Nosotras seguiremos reivindicando nuestros derechos, apoyando a quien nos defienda y criticando a quien nos traicione. Como decimos en las manifestaciones: ¡Aquí estamos las feministas!

¡Nos vemos este jueves para seguir debatiendo y celebrando!

Un permiso de paternidad igual al de maternidad para luchar contra la brecha salarial

El 22 de febrero, Día por la igualdad salarial, es buen momento para recordar que la brecha salarial entre hombres y mujeres no ha disminuido en Europa durante las últimas décadas; y que en España ha aumentado sustancialmente desde 2010. Mucho después de que las mujeres se incorporaran masivamente al empleo formal, y cuando ya constituyen el 60% de las personas tituladas universitarias en Europa, ya pocas personas sostienen que la reducción de la brecha salarial es solo cuestión de tiempo.

Así,  la Comisión Europea declara: “Las tareas de cuidado no están igualmente repartidas; el cuidado de personas dependientes es mayormente realizado por mujeres; las mujeres se toman muchos más permisos parentales; escasean las escuelas infantiles y los servicios de atención a la dependencia”. Y añade: “Estos fenómenos tienen un impacto negativo en el desarrollo laboral, en la promoción y en el salario”. ¡Excelente! Después de décadas promocionando el “derecho” de las mujeres a las reducciones de jornada y a las excedencias, nunca es tarde para llegar a la evidencia.

En cuanto a las soluciones, ha quedado atrás la confianza en que los empleos femeninos podrían protegerse con prohibiciones del despido durante los permisos de maternidad o las reducciones de jornada. Estas medidas no han evitado que el 45% de las madres españolas pierda su puesto de trabajo después del permiso de maternidad. Y, aunque esto es difícil de cuantificar, resulta obvio que estas “protecciones” acrecientan la desventaja comparativa de las mujeres frente a una mano de obra masculina cada vez más disponible. Por otro lado, se comprende que las exiguas subvenciones a la contratación no compensan ese factor, y desde luego no estimulan la promoción.

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